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lunes, 8 de abril de 2019

ADIVINA...ADIVINANZA: EL CUERPOR HUMANO


¡No tienes más que mirar!:
Diez unidos en las palmas
y en las plantas, hay diez más. (Dedos)






Son dos hermanos gemelos,
del mismo color vestidos;
por el día están alerta
y en la noche están dormidos. (Ojos)






Vivo en la cabeza,
soy corto o largo;
cuando no me peinas,
me vuelvo enredado. (Pelo)





 
Conmigo nacieron,
con ellos me muevo;
si uno me rompo
cojo me quedo. (Pies)






Cuando sonríes asoma
blanco como el azahar,
una cosita que corta
y que puede masticar. (Dientes)






Tengo un tabique en medio
con ventanas a los lados,
por las que entra el aire puro
y sale el que he respirado. (Nariz)

lunes, 18 de junio de 2018

¡Adiós pañal!



El verano, la época adecuada para retirarlo.

     El control de esfínteres es uno de los objetivos más importantes en los primeros pasos de la evolución de un niño/a, pero conviene que se afronte sin prisa, pues es necesario que le pequeño esté preparado. El verano es una buena época para la retirada del pañal porque los niños llevan ropa más ligera y es más fácil de enseñarles la diferencia entre seco y mojado. Sin embargo no es fácil controlar los esfínteres, pues su contracción a voluntad propia implica músculos y mecanismos complicados que precisan un tiempo de ejercitación y cierta madurez psicológica.

1.- Una etapa natural.

     El control de esfínteres se adquiere de forma natural; es una etapa que debe pasar igual que la utilización del chupete, por ello no se puede forzar a los niños/as que aún no estén preparados. De la misma manera que cada niño/a comienza a caminar a su ritmo, lo que suele suceder cuando cumple su primer año de vida, no se puede fijar un momento específico para quitar el pañal, aunque suele suceder en torno a los dos años.

2.- Cuando cumple dos años

     El niño/a está preparado/a para controlar sus enfínteres alrededor de los 24 meses, y en algunas ocasiones un poquito antes. En esta etapa de su vida posee cierto desarrollo del lenguaje y comprende lo que quieren decir palabras como "baño", "seco", "mojado" y cierto desarrollo motor pues sabe andar correctamente, puede subir y bajar las escaleras con ayuda...

3.- Empieza a aprender

     La retirada del pañal comienza cuando el pequeño se da cuenta de que lleva el pañal sucio y relata el momento en que está haciendo pis o caca. En algunas ocasiones pide que lo cambiemos o bien avisa antes de hacerse.

     Cuando se acerque la hora o el momento en el que el niño/a suela manchar el pañal de caca (generalmente se controla antes que el pis), con paciencia le colocaremos sobre un orinal adecuado a su edad, para poder mostrarle que el pis o la casa salen de dentro de su cuerpo; siempre debemos enseñarle lo que ha hecho con el objetivo de que se familiarice con la utilización del orinal en el que verá sus propias deposiciones. Cada vez que suceda esto, felicitaremos al niño/a para reforzar su conducta.

4.- Proceso lento

     El proceso de adquisición del hábito de control de esfínteres es lento, aunque el niño/a aprenda como se hace en 15 días. Sin embargo, a veces se producen pérdidas y el proceso se retrasa; es muy importante no volverle a poner el pañal si ya hemos iniciado este aprendizaje, sería contraproducente. Tenemos de plazo hasta los 4 años, ya que si en esta edad con controla aún los esfínteres deberemos consultar con un profesional médico o psicólogo.

Pequeños consejos
  • No olvides que cuando el niño cumple dos años esta fisiológicamente preparado para comenzar el control de esfínteres.
  • El mejor momento del año para la retirada del pañal es el verano.
  • Ten en cuenta que las niñas suelen abandonar el pañal antes que los niños, por lo que es conveniente tener un poquito más de paciencia con ellos.
  • La retirada del pañal de noche debería simultanearse con la retirada de los pañales de día, o realizarse poco tiempo después.
  • Cualquier alteración emocional puede producir regresiones en los niños/as, pero no se debe por norma general volver a poner pañal.
Recuerde:
  1. Todos los niños/as no aprenden al mismo tiempo a controlar sus esfínteres.
  2. Generalmente se controla antes la caca (que no suele "escaparse" una vez así controlada) que el pis; además, no es conveniente regañar al niño cuando se le escape el pis durante el proceso de aprendizaje.
  3. Si el niño/a pasa alguna noche fuera de su casa, no es aconsejable volver a poner el pañal.
  4. No todos los niños/as tiene la misma necesidad de evacuar u orinar, ni la misma frecuencia.

A.R.G. (Psicopedagoga y Profesora
Especialista en Educación Infantil)

lunes, 26 de febrero de 2018

Tartamudez

     Tartamudear es una dificultad voluntaria e inesperada en el curso fluido de la palabra.

  • Es una dificultad....no una enfermedad.
  • Puede ser cíclica...no por eso es más o menos leve.
  • Es involuntaria...no se puede evitar voluntariamente.
  • Se da en cualquier persona...y no implica discapacidad intelectual.
  • Se da más en el sexo masculino...es una proporción de 3 a 1.
  • Existe predisposición hereditaria...y no es contagioso ni se da por imitación
     Cuando escuchamos a un niño que tartamudea, sin pensarlo, como oyentes, nos sometemos a un esfuerzo añadido para recibir el mensaje que ese niño tiene deseos de decir y no lo que en realidad está diciendo.

     En el intento de evitar tartamudear aparecen numerosos multicomponentes, elementos visibles y audibles, tales como vacilaciones, repeticiones, prolongaciones, tensión verbal y corporal, aceleración, intensidad aumentada y/o disminuidad, modificaciones, bloqueos, etc. Estos elementos conforman una tartamudez con muestras de evitación.

     Siempre que el niño esté evitando tartamudear debemos intentar que acepte su tartamudeo para poder así introducir modificaciones en la conducta; si se trata de niños pequeños hablaremos de "dar menos saltitos porque nos subimos a la tortuga y vamos hablando con más lentitud", la idea es llevarlo a que tome conciencia.

¿Qué son los estilos comunicativos?

     Mucho se puede hacer desde el entorno de estos niños si somos conscientes de que las formas de comunicarnos con ellos pueden ayudarlos a hablar con más soltura. Si no tomamos conciencia de ellos y nos mantenemos al margen, podemos convertirnos en un obstáculo más que perturbe su fluidez.

     Es importante que se detecte la presencia de un perfil familiar de riesgo y, si existe, esa será la "punta del ovillo"; es decir, que debemos empezar por hacer modificaciones en el medio. Al decir medio no solo se incluye a la familia, sino todos los ámbitos y persona que frecuencia ese niño (amistades, docentes, profesionales, etc..);en lo posible se buscarán estilos comunicativos, sentimientos, pensamientos y acciones positivas que favorezcan la fluidez, y para ello se sugiere:
  1. Hablar con tranquilidad, sin prisas y sin gritar.
  2. No interrumpir, ni terminar lo que el otro inicia.
  3. Dar y respetar el lugar del otro y el tiempo que necesite para expresarse. De este modo reduciremos el nivel de exigencia.
  4. No corregirlo ni darle instrucciones (como por ejemplo:"para", "empieza de nuevo", "toma aire", "no te preocupes", después me lo dices...").
  5. Hacer pausas para dar tiempo al otro si quiere intervenir. 
  6. No hacer comentario sobre "cómo lo dice", mejor referirse a "lo que dice".
  7. Las miradas a los ojos facilitan la comunicaciones porque le confirman que lo tenemos en cuenta o que contamos con él.
  8. No hablar por él y ofrecer nuevas experiencias de intercambio verbal (teléfono, compras, juegos verbales, personas nuevas, en clase...)
  9. En edades tempranas se puede hacer prevención, esto indica que debemos acudir al especialista lo antes posible.
     Si bien la intervención fonoaudiológica debe ser lo más precoz posible en la Educación Infantil existen diferentes modalidades según se trate de la niño o del niño pequeño que tartamudea con mucha tensión y merece atención directa, o de la pequeña o pequeño que tienen dos o tres repeticiones sin tensión. En este último caso se debe trabajar con el entorno para que aprendan un modelo más relajado; lo que acabamos de describir es un tratamiento preventivo que procurará brindarles fluidez, comodidad al hablar, que tratará de minimizar tensiones y que le permitirá decir lo que quiera con las palabras que quiera.

     Hasta los 3 años podemos aceptar rupturas, repeticiones y prolongaciones siempre que se realicen sin tensión. A los 5 años suelen encontrase normalmente pausas, correcciones e interjecciones que no deben ser objeto de preocupación.

     Siempre que aparezcan manifestaciones con tensión y con esfuerzo es necesario intervenir, sea cual sea la edad del niño.

     En niños pequeños, hasta los 6/7 años, se trabaja para reestablecer la función fluidez. Más allá de los 8 años el tratamiento apunta al desarrollo de estrategias compensatorias.


A.M.F.
     

lunes, 12 de febrero de 2018

Educación Especial e Integración

     Discapacidad física:

          Es la que se presenta en los pequeños que padecen parálisis cerebral, por ejemplo. El tipo más común de insuficiencia motora es la causada por una lesión cerebral previa, simultánea al nacimiento o debida a un accidente posterior, y da como resultado una escasa coordinación motora.

          El niño o niña puede, en estos casos, necesitar la ayuda de aparatos y elementos para moverse.

     Discapacidad sensorial:

          Disminución en la visión:

               Insuficiencia visual significativa. el pequeño puede recurrir a su visión residual a través del empleo de dispositivos de aumento u otro recurso.

          Ceguera:

               Privación o limitación extrema de la vista. Se deben empelar recursos auditivos o de otra clase para el aprendizaje.

          Disminución en la audición o hipoacusia:

               Insuficiencia auditiva que puede alcanzar diversos grados y que supone que el pequeño tiene limitación al oír. Puede procesar la información lingüística con la ayuda de audífono y otros recursos de adaptación.

          Sordera:

               Insuficiencia auditiva que implica que el pequeño no puede procesar información oral a través de la audición, ni siquiera mediante el uso de audífonos. se emplearán entonces recursos visuales o de otra clase para el aprendizaje. En ninguno de estos dos casos debe el docente dejar de hablar al niño y debe, además de ralentizar su discurso, procurar que su rostro sea visible al niño siempre que se dirija a él o al grupo.

          Trastorno en el habla:

               Dificultades para la comunicación con los demás debido a causas ajenas a su grado de madurez.

               Es muy importante, en estos casos, que el docente sea claro en las expresiones y que esté dispuesto a acompañar y comprender en lo que al niño intenta transmitir.

     Discapacidad psíquica:

          Afecta a la inteligencia de forma permanente. Presenta diversos grados.

          Estos pequeños pueden mejorar bastante a través de la Atención Temprana. Es necesario que el docente estimule sus logros, la capacidad demostrada para resolver diversas situaciones, etc...

          Es importante no confundir capacidad psíquica con enfermedad mental. Las enfermedades mentales no siempre aparecen en la infancia; van desde la psicosis hasta la depresión y  pueden ser crónicas o puntuales. Su enfoque y cuidado es específico y diferente, y se aparta de las necesidades educativas especiales de la discapacidad psíquica.

     Otras enfermedades:

          Congénitas:

               Espina bífida, hidrocefalia, cuya prevención y detección temprana es imprescindible.

          Enfermedades degenerativas:

               Como la esclerosis múltiple y la distrofia muscular que no afectan a las funciones intelectuales, pero a medida que progresan requieren asistencia y cuidado específico.

lunes, 5 de febrero de 2018

La succión del dedo



     En numerosas oportunidades vemos en nuestros niños y niñas la presencia de hábitos inadecuados que ponen en peligro el desarrollo de algunas habilidades. Existen diverso hábitos que, a partir de cierta edad y de determinadas circunstancias, empiezan a ser negativos, ya que no solo se alejan de patrones adecuados sino que empiezan a resultar dañinos.

     Riesgos posibles.
  • Alteraciones alveolodentales.
  • Maloclusiones en mordida abierta y cruzada.
  • Deformaciones faciales.
  • Cambios en el tono muscular de labios.
  • Dificultades en la deglución.
  • Trastornos en la respiración y fonación.
  • Formación de callos, eccema irritativo, alopecia, paroniquia, uñeros y hasta deformación del dedo succionado.
  • Trastornos del lenguaje.
  • Dificultades en el desarrollo psicoemocional.
     ¿Qué sucede en la boca?



     ¡Adiós al dedo en la boca!

     El apoyo desde al Educación Infantil es de gran importancia, que de poder sostener un mensaje común en todos los ámbitos que frecuenta el niño/a es el mejor estímulo para efectuar refuerzos positivos e instalar lo que se quiere lograr.

PAUTAS PARA ORIENTAR
  1. Proponer comentarios de valoración para quienes están intentándolo
  2. Ponerle una cuota de diversión, por ejemplo, invitarlos a fabricar disfraces o títeres para los dedos y dejar que el títere del dedo en cuestión se quede pegado al mimo con tela adhesiva. Evita emplear materiales pequeños, tóxicos o trocitos que puedan ser deglutidos.
  3. No hacer de éste el único tema. Destacar otras virtudes y dar tiempo a la respuesta.
  4. Compartir conversaciones acerca de los posibles daños que producen los dedos en la boca y demostrar con dibujos, fotos y en el espejo.
  5. Eliminar otros estímulos de succión, como pueden ser los vasos con pajita, sorbitos o sorbetes y, por supuesto, después de los dos años, ¡los chupetes y biberones!
  6. Hacer un seguimiento compartido con la familia, donde irán pegando figuritas por cada día/noche logrado.
  7. Pedir orientación a los profesionales idóneos en el tema: pediatras, dentista infantil, psicólogos o logopedas.
A.P.M. (Licendiada en Foniatría)

lunes, 29 de enero de 2018

Relación entre juego y objeto-juguete

     "El niño/a debe disfrutar plenamente de juegos y recreaciones, que deberán estar orientados hacia los fines perseguidos por la educación" 

     El objeto-juguete debe permitir al niño/a:
  • Estimular las funciones psicológicas para le normal desarrollo intelectual, físico y socio-afectivo del niño/a.
  • Elaborar y canalizar conflictos.
  • Descargar tensiones.
  • Desarrollar la imaginación.
  • Representar la realidad y reconocerla.
  • Reconocer y aceptar a los demás.
  • conocer sus posibilidades y sus propio límites.
     Los objetos-juguetes que se utilicen deben cumplir los siguientes requisitos:
  • Seguridad: no tóxicos, con bordes redondeados, sin filos, que no revistan peligro aparente.
  • Adecuados: seleccionados de acuerdo no el nivel de desarrollo real de niños y niñas.
  • Solidez: que no se rompan fácilmente y que sean de manejo accesible.
  • Atractivos y estimulantes: que proporcionen placer y que posibiliten diversidad de juegos.
  • Sugestivos: que apoyen y potencien la actividad infantil.
  • Variados: en número suficiente que posibiliten múltiples usos.

     Materiales y finalidad de empleo.

     Para la observación y experimentación
  • Materiales de construcción: rompecabezas, barro, pasta de papel, plastilina, etc.
  • Materiales naturales: agua, arena, etc.
  • Otros materiales: espejos, lupas, imanes, corchos, etc.
     Para el desarrollo sensorial
  • Materiales de distintas formas, tamaños, colores, texturas, etc.
  • Materiales varios: tela, madera, plástico, metal, goma, etc.
  • Escalas cromáticas, juegos de olores, sabores, musicales, etc.
     Para el desarrollo motor.
  • Aros, triciclos, columpios, toboganes, sube y baja, almohadones, cajas, pelotas, cuerdas, juegos de arrastre, material para apilar, para encajar, juegos de rosca, etc.
     Para el desarrollo lógico
  • Objetos de diferentes tamaños, colores, formas, etc.
  • Regletas, cuerpos geométricos, etc.
  • Báscula, botellas, envases de diferentes tamaños (peso y capacidad) etc.
     Para el juego simbólico
  • Muñecos, cocina, diferentes utensilios, ropa, zapatos, sombreros, etc.
     Para el desarrollo de la comunicación
  • Títeres, murales, diferentes imágenes, instrumentos musicales, materiales de dramatización, disfraces, etc..

     Dice Inés Moreno:

  • El juego es cosa seria: Todos albergamos la capacidad de explorar, descubrir, proyectar, aprender, pues el juego es el motor del crecimiento.
  • El juego no es un juguete: El juguete es un medio para que el juego, con toda su potencia creativa, fluya y se desarrolle.
  • El juego necesita jugadoras y jugadores: Consumir juego no es jugar. Solo es jugar quien juega: quien pone en juego toda sus potenciar para ser.
  • Abramos la puerta para salir a jugar: Pues el juego podrá rescatar lo más humano de nosotrs mismos y lo más sano de la humanidad.

lunes, 11 de diciembre de 2017

Las señales de nuestro cuerpo

     Los signos vitales son señales que nos dicen cómo funciona nuestro organismo, y varían con la edad, el sexo, el momento del día y la actividad que realizamos. Lo más importantes y fáciles de medir son el ritmo cardíaco (el pulso),la frecuencia respiratoria y la tensión.

     Para medir el ritmo cardíaco normal es necesario acostarse o sentarse unos minutos y luego tomarse el pulso. El pulso se toma en aquellos lugares por donde pasan arterias grandes: en las muñecas (por las que pasa la arteria radial o cubital), en el cuello (arteria carótida), o en el pie (arteria pedia), por ejemplo. Una de las formas más habituales de tomarlo es apoyar las yemas de los dedos índice y mayor en la parte interna de la muñeca, contar el número de pulsaciones en quince segundos y multiplicarlas por cuatro para obtener las pulsaciones en 60 segundos. La frecuencia normal para un niño/a está entre 80 y 120 pulsaciones por minuto. Al realizar ejercicio, la frecuencia aumenta ya que nuestro corazón bobea sangre más rápido, de manera que llegue mayor cantidad de sangre, y con ella oxígeno, a los músculos.

     La frecuencia respiratoria se mide observando cómo se expande nuestro tórax y escuchando la respiración, o apoyando una mano en la espalda de la persona que respira. La frecuencia respiratoria normal de un niño/a es de 26 a 30 por minuto y la de los adultos es de 16 a 20. De manera análoga a la frecuencia cardíaca, la frecuencia respiratoria aumenta con el ejercicio físico, para "cargar" la sangre que llega a los pulmones con oxígeno, que luego llegará a los músculos.

     La temperatura corporal varía de persona a persona, e incluso en una misma persona a lo largo del día, entre aproximadamente 36º y 37º. La variación de la temperatura fuera de ese rango indica un desarreglo en nuestro cuerpo, como en el caso de las infecciones.

     Por último, la tensión indica la fuerza con la que la sangre presiona sobre las paredes de las arterias. Para una persona adulta la tensión normal está de de 120 y 80, donde 120 indica la tensión máxima y 80 la mínima. Para los niños/as, la tensión normal suele estar cerca de 90/60.


lunes, 27 de noviembre de 2017

Etapas en la elaboración del esquema corporal

     El esquema corporal sigue las leyes de la maduración nerviosa:

  • Ley cefalocaudal: el caudal se extiende a través del cuerpo, desde la cabeza hasta las extremidades.
  • Ley proximodistal: el desarrollo procede desde el centro hacia la periferia a partir del eje central del cuerpo
     Etapas:

  1. Hasta los dos años: maternal. El niño pasa de los primeros reflejos a la marcha y las primeras coordinaciones.
  2. De 2 a 5 años: global. Conocimiento y utilización del cuerpo cada vez más precisos. Relación con el adulto.
  3. De 5 a 7 años: transición. Diferenciación y análisis del cuerpo. Afirmación definitiva de la lateralidad. Independencia de los brazos. Conocimiento derecha-izquierda.
  4. De 7 a 11 años: elaboración definitiva del esquema corporal. Relajación global. Transposición del conocimiento de sí mismo/a al conocimiento de los demás.
     Análisis del esquema corporal.

     Concepto: el esquema corporal hace referencia a la representación que tenemos de nuestro propio cuerpo, de sus segmentos corporales, de su estructuración, de las posibilidades de movimiento y de las diversas limitaciones. El cuerpo y su relación con el espacio y el tiempo. Por el desplazamiento el niño/a-alumno/a medirá el espacio e, implícitamente, podrá adquirir la noción del tiempo al advertir cuando advierte lo que tarda en recorre un itinerario.

     Ejercitaciones.
  • Conocimientos de las partes y detalles del esquema corporal.
           Diferenciar, reconocer y nombrar los distintos elementos corporales.

             Actividades:
                   Señalar cada una de las partes y detalles en el propio cuerpo, en el espacio gráfico y en el cuerpo del otro.
                 Reconocer las partes y detalles de su propio cuerpo, en el espacio gráfico y en el cuerpo del otro.
                Nombrar las partes y detalles del propio cuerpo en el espacio gráfico y en el cuerpo del otro.
  • Refuerzo del control lateral
          Establecer el control lateral ojo-mano-pie correspondientes.
  
            Actividades
                   Usar de manera continuada una misa parte del cuerpo.
                   Diferenciar las dos partes del cuerpo.
                   Establecer un lado del cuerpo como dominante en la ejecución de las actividades.
                   Reconocer la parte del cuerpo con la que se realizan la mayor parte de las actividades.
                   Identificar la derecha y la izquierda en su propio cuerpo.
  • Propia imagen personal.
          Reforzar la propia imagen corporal.

           Actividades
                   Controlar los movimientos y acciones de las distintas partes del cuerpo.
                   Interiorizar las partes y detalles más importantes del cuerpo.
                   Controlar la adopción de las posturas corporales más usuales.
                   Interiorizar dichas posturas (sentado, de pie, acostado, de cuclillas...)
  • Coordinación dinámica
          Mejorar la coordinación dinámica general.
          
           Actividades
                   Ejecutar movimientos libres con los distintos elementos corporales.
                   Imitar movimientos gruesos que otro realiza.
                   Mantener el equilibrio mientras se realizan distintos movimientos.
                   Realizar marchas a distinto ritmo.
                   Detener una carrera obedeciendo a una orden verbal, sin perder el equilibrio.

A.G. (Profesor de Ed. Física)

lunes, 13 de noviembre de 2017

Los trastornos de la alimentación


     Desde el momento en que el bebé nace se establece entre él y su madre una relación íntima y determinante para la vida del pequeño. Sobre el cuerpecito del niño o de la niña recién nacida, la madre va a ir tallando con sus palabras, con sus caricias y con sus cuidados, la modalidad que luego tendrá el pequeño/a para relacionarse con sus objetos.


     El primer gran encuentro entre el niño y su madre se establece en el momento de la lactancia, momento en el cual el bebé, que solo cuenta con le reflejo de succión y que no sabe que debe alimentarse para vivir, se encuentra con una madre que el ofrece el pecho o el biberón 


     En ese momento se inicia una primera inscripción en la forma de alimentarse de ese niñito o niñita, y esa inscripción tendrá la marca materna (pues no todas las madres ofrecen el alimento de igual manera) e irá determinando la forma en que el niño/a pedirá ese alimento.

       Primero está la oferta materna, luego la exigencia del niño, y es la madre y no el niño quien irá introduciendo el ritmo con el cual el pequeño/a ordenará más tarde su forma y frecuencia para tomar el pecho o el biberón.

        No será lo mismo que un bebé tome cada tres o cuatro horas a que esté toda la noche colgado del pecho materno, o que pase largas horas sin alimento, como tampoco más tarde dará igual que coma ordenadamente o que lo haga sin orden, fuera de los horarios señalados, o que se salte las comidas.

        Es decir, en los seres humanos, la ingestión de alimentos está articulada con una ley ordenadora; cuando esto se desajusta, aparecen los trastornos de alimentación.

        Por otro lado, el alimento no pasa solo. Cuando una mamá alimenta a su pequeño/a, acompaña este acto de palabras, que nombran al niño/a de una manera singular, de miradas que irán dejando inscripción de cómo luego se verá, de brazos que rodearán a ese niño de una o de otra manera.... Es decir, alimentarse deja de ser algo puramente orgánico (como era la alimentación dentro del vientre materno) para ser el encuentro fundamental del niño con su madre y, a través de ella, con la humanidad y la cultura. Así se va tejiendo esta escena que determinará la forma que tendrá ese sujeto para relacionarse no solo con el objeto comida, sino que también dará cuenta de sus relaciones con otros sujetos (su manera de pedir, de dar, de recibir, etc...)


       El ser humano es el único animal que no solo "come para saciar el hambre", si así fuera no existirían las extensas variedades de menú en los restaurantes, ni los diferentes gustos de comida, ni las reuniones sociales acompañadas de exquisiteces, no se comería compulsivamente o por ansiedad, ni se dejaría de comer (como lo hace un individuo anoréxico).

       Cuando nos encontramos con la angustia de alguna madre que os dice: "El niño no me come nada", o cuando acuden a nosotros con niños/as obesos o con otros pequeños/as que están realmente en riesgo por no alimentarse.... ¿qué hacer? Si entendemos que la ingestión de alimentos es mucho más que el consumo de una determinada cantidad de calorías y da cuenta de la delicada trama en la que se va tejiendo la relación con el otro, y por tanto, es inconsciente, debemos, a partir de esto, establecer si se trata de un síntoma del niño/a o un síntoma de la madre.

       Son frecuentes las consultas de algunas mamás preocupadas porque sus pequeños/as comen poco, pero muchas veces no se trata de un síntoma franco del pequeño/a, sino de un desajuste entre lo que la madre ofrece y espera que su hijo/a desea comer; si esta diferencia es vivida por su madre como desprecio, rechazo o desamor, podrían predisponer al niño/a a futuros síntomas alimenticios, razón por la cual es importante trabajar esta cuestión con los padres para el alivio de todos.


          En caso de que se tratara de un síntoma del niño o de la niña, será necesario evaluar qué lo ha provocado; es decir, en el lugar de qué aparece este trastorno de la alimentación para que pueda ser tratado a tiempo.

        
          

jueves, 5 de octubre de 2017

Para recordar cada día del año


  • Elige tus palabras y sentimientos más hermosos para tus alumnos


  • Contágiales tu entusiasmo por aprender y por vivir.

  • Escúchalos, respétalos y sé paciente con ellos.

  • Dales normas firmes y justas.

  • Actúa con generosidad, aprenderán de ti.

  • Organiza y optimiza tu tiempo, así aprovecharás mejor cada día.

  • No te excedas en el trabajo que te llevas a casa; concédete un tiempo para descansar y para divertirte.

  • Cumple las promesas que hagas a tus alumnos.

  • Busca el apoyo y la ayuda de tu colegas.

  • Que tu clase tenga un ambiente acogedor, donde niñas y niños se sientan cómodos, seguros y respetados.


  • Transmíteles confianza, para que no teman cometer errores pues de ellos se aprende mucho.

  • Que tu trato no muestre preferencias por algunos/as, concédeles a todos la misma atención


  • Continúa formándote, aprendiendo y desarrollándote aún más.

  • Cuida tu cuerpo: aliméntate bien, con cosas sanas; haz gimnasia y descansa lo necesario


                         RECUERDA QUE TÚ VALES MUCHÍSIMO