martes, 29 de diciembre de 2020

ULTIMANDO DETALLES Y PREPARANDO EL MÁS ESPECIAL

      Se acercaba el final del trimestre y comenzamos a preparar los últimos detalles para que todo estuviera a punto.

     Nuestros trabajitos estaban listos para ser encuadernados y les hicimos una preciosa portada, con el protagonista del villancico que estábamos aprendiendo; Rodolfo el Reno.



     Pero donde pusimos todo nuestro esfuerzo y toda nuestra ilusión fue en la tarjeta de Navidad que elaboramos para nuestras familias. La seño Paqui nos contó la idea y nos pareció tan chulísima que nos pusimos manos a la obra sin pensarlo. Mirad cómo la hicimos.

     En la parte interior escribimos el mensaje para que al abrirla lo descubrieran. Primero lo hicimos con lápiz por si nos equivocábamos y así podíamos borrar. Después lo repasamos con mucho cuidado para llenarlo de colores.

     También había un arbolito de Navidad que coloreamos muy despacito y le dimos un toque especial con pegatinas.


     En la parte exterior, convertimos un círculo y unas rayas en una auténtica bolita de Navidad colgada por un espumillón en un árbol. Practicamos trazos verticales haciendo una serie y rayitas en todos los sentidos. Por último, picamos el círculo y lo tapamos con papel celofán de colores. Era mágico, el interior de la tarjeta se veía como si tuviéramos puestas unas gafas de color. Nos encantó.




     Ya teníamos ganas de ver las caritas que pondrían nuestros papás, mamás, abuelitos... cuando las vieran. ¡Qué sorpresa se iban a llevar!

     Y por fin, llegó el día. Todos preparados a la salida para gritar..... ¡SORPRESAAAAA!

     No hubo mejor regalo que ver la alegría de nuestras familias. A pesar de las mascarillas, sus ojitos brillaban llenos de ilusión. Todo el trabajo y el esfuerzo ha merecido muchísimo la pena.


     Mucho más de esto es lo que os deseamos a todos y cada uno de vosotros en estos días de descanso: Que disfrutéis mucho de vuestra familia y viváis momentos muy muy felices.

lunes, 28 de diciembre de 2020

DONDE ANIDAN LOS LIBROS

EL BURRITO ERA BLANCO,
BLANCO ALGODÓN;
SUS ALAS ERAN NEGRAS
COMO EL CARBÓN.
¿UN BURRITO CON ALAS? 
LO DIGO YO.
Y TODOS LE LLAMABAN
¡BURRITO SOOOOL!

YO VUELO EN EL BURRITO,
QUE YANDA SOY
UNA NIÑA DE UGANDA
QUE AL COLE VOY
A HACERME UNA CHIQUITA
MAYOR, MAYOR.
PERO NO TENGO LIBROS
QUE ES LO PEOR

Y YO ME LLAMO ZACO,
NACIO ALLÁ EN GABÓN;
AMIGO SOY DE YANDA
Y DEL BURRITO SOL.

SOY SOY ESE BURRITO
QUE TODOS LLAMAN SOL,
QUE VUELO POR LAS NOCHES
CUAL SI FUERA UN AVIÓN.
QUE YO SOY UN BURRITO
CON ALAS DE CARBÓN.
LLEGAS, SÍ, LAS DOCE,
LAS DOCE DE RELOJ,
CON YANDA Y CON ZACO
REDOBLANDO UN TAMBOR,
SALIMOS POR EL MUNDO
BUSCANDO UNA CANCIÓN.

Y YANDA LLEVA UN SACO.

Y ZACO UN ALTAVOZ.

Y YO DOBLO CON FUERZA
EL VIENTO DEL TAMBOR.

RECORREN LAS CIUDADES,
LOS PUEBLOS SIN NACIÓN,
RECOGEN LIBROS VIEJOS
QUE NO TIENEN LECTOR.
CON ELLOS VAN LOS CUENTOS
DEL LOBITO FEROZ,
EL DEL PATITO FEO,
Y DEL SASTRE MATÓN.

EL DE CAPERUCITA,
EL DEL MAGO DE OZ.

SE LLENA NUESTRA ESCUELA
DE LIBROS, Y EL CAJÓN,
DE LÁPICES DE AZÚCAR
QUE PINTA EL CORAZÓN.

NO ME TIRÉIS LOS LIBROS
QUE LOS RECOJO YO.

domingo, 27 de diciembre de 2020

AMBIENTE DE NAVIDAD

      Como todos los años, nuestro cole se viste de Navidad con sus mejores galas: las que elaboramos en familia y con algún que otro regalo especial.

     Cada curso elegimos un motivo navideño que decoramos en casa con la ayuda de nuestros seres queridos. El elegido en esta ocasión ha sido una bota. Aquí podéis ver cómo se han quedado. Dice la seño que son muy requetebonitas y muy muy originales. Y que hemos hecho un fantástico trabajo. ¿Qué os parecen?

     Nuestro cole ya va adquiriendo un ambiente Navideño. Las hemos colgado para que luzca muy bonito y disfrutemos de todos sus colores y adornos.


     Además de los pasillos, también elegimos un rinconcito en clase para decorarlo con motivos Navideños. Hemos decidido poner un árbol de Navidad en el que hemos ubicado un montón de deseos representados a través de la luz de las estrellas, la dulzura de las chuches, la ilusión de la visita de Papá Noel y los Reyes Magos y la magia de los regalos.

     Y justo cuando estaba puesto este árbol, la seño Juani, nos ha traído el primer regalo: A cada uno de nosotros nos ha hecho una bolita de Navidad con un Niño Jesús precioso. Hemos decidido que era con lo que íbamos a completar nuestro corcho.

     Realmente, "CUANDO AL DAR, UNO SE DA, SIEMPRE ES NAVIDAD".

     Queridas familias, querida seño Juani:

     Gracias por darnos tanto. Gracias por vuestro tiempo, por vuestra ayuda, por vuestro cariño, por cuidarnos y enseñarnos tanto y, sobre todo, gracias por hacernos sentir que a vuestro lado, siempre es tiempo de felicidad.

¡¡¡¡¡ FELIZ   NAVIDAD !!!!!

viernes, 25 de diciembre de 2020

BULÁ, EL VIAJERO

    



     Hace muchos, un gran señor llamado Bulá reconoció en el cielo signos nunca vistos. Anunciaban la llegada del más grande de los reyes que el mundo hubiera conocido. Asombrado por tanto poder, el rico señor decidió salir en su búsqueda con la intención de ponerse al servicio de aquel poderoso rey y así ganar un puesto de importancia en el futuro imperio.

     Juntando todas sus riquezas, preparó una gran caravana y se dirigió hacia el lugar que indicaban sus signos. Pero no contaba aquel poderoso señor con que el camino era largo y duro.

     Muchos de sus sirvientes cayeron enfermos, y él, señor bondadoso, se ocupó de ellos, gastando grandes riquezas en sabios y doctores. Cruzaron también zonas tan secas, que sus habitantes morían de hambre por decenas, y les permitió unirse a su viaje, proporcionándoles vestido y alimento. Encontró grupos de esclavos tan horriblemente maltratados que decidió comprar su libertad, costándole grandes sumas de oro y joyas. Los esclavos, agradecidos, también se unieron a Bulá.

     Tan largo fue el viaje, y tantos los que terminaron formando aquella caravana, que cuando por fin llegaron a su destino, apenas guardaba ya algunas joyas, una pequeñísima parte de las que inicialmente había reservado como regalo para el gran rey Bulá descubrió el último de los signos, una gran estrella brillante tras unas colinas, y se dirigió allí cargando sus últimas riquezas.

     Camino hacia el palacio del gran rey se cruzó con muchos caminantes pero, al contrario de lo que esperaba, pocos eran gente noble y poderosa; la mayoría eran pastores, hortelanos y gente humilde. Viendo sus pies descalzos, y pensando que de poco servirían sus escasas riquezas a un rey tan poderoso, terminó por repartir entre aquellas gentes las últimas joyas que había guardado.


     Definitivamente, sus planes se habían torcido del todo. Ya no podría siquiera pedir un puesto en el nuevo reino. Y pensó en dar media vuelta, pero había pasado por tantas dificultades para llegar hasta allí, que no quiso marcharse sin conocer al nuevo rey del mundo.

     Así, continuó andando, sólo para comprobar que tras una curva el camino terminaba. No había rastro de palacios, soldados o caballos. Tan sólo podía verse, a un lado del camino, un pequeño establo donde una humilde familia trataba de protegerse del frío. Bulá, desanimado por haberse perdido de nuevo, se acercó al establo con la intención de preguntar a aquellas gentes si conocían la ruta hacia el palacio del nuevo rey.

     - Traigo un mensaje para él- explicó mostrando un pergamino -. Me gustaría ponerme a su servicio y tener un puesto importante en su reino.

     Todos sonrieron al oír aquello, especialmente un bebé recién nacido que reposaba en un pesebre. La mujer dijo, extendiendo la mano y tomando el mensaje:

     - Deme el mensaje, yo lo conozco y se lo daré en persona.
 
     Y acto seguido se lo dio al niño, que entre las risas de todos lo aplastó con sus manitas y se lo llevó a la boca, dejándolo inservible.

     Bulá no sonrió ante aquella broma. Destrozado al ver que apenas tenía ya nada de cuanto un día llegó a poseer, cayó al suelo, llorando amargamente. Mientras lloraba, la mano del bebé tocó su pelo. El hombre levantó la cabeza y miró al niño. Estaba tranquilo y sonriente, y era en verdad un bebé tan precioso y alegre, que pronto olvidó sus penas y comenzó a juguetear con él.

     Allí permaneció casi toda la noche el noble señor, acompañando a aquella humilde familia, contándoles las aventuras y peripecias de su viaje, y compartiendo con ellos lo poco que le quedaba. Cuando ya amanecía, se dispuso a marchar, saludando a todos y besando al niño. Este, sonriente como toda la noche, agarró el babeado pergamino y se lo pegó en la cara, haciendo reír a los presentes. Bulá tomó el pergamino y lo guardó como recuerdo de aquella agradable familia.

     Al día siguiente inició el viaje de vuelta a su tierra. Y no fue hasta varios días después cuando, recordando la noche en el establo, encontró el pergamino entre sus ropas y volvió a abrirlo. Las babas del bebé no habían dejado rastro del mensaje original. Pero justo en aquel momento, mientras miraba el vacío papiro, finísimas gotas de agua y de oro llenaron el aire y se fueron posando lentamente en él. Y con lágrimas de felicidad rodando por las mejillas, Bulá pudo leer: "Recibí tu mensaje. Gracias por tu visita y por los regalos que trajiste de tus tierras para todos los amigos míos que fuiste encontrando por el camino. Te aseguro que ya tienes un Gran Puesto en mi Reino. Fdo.: Jesús, Rey de Reyes".