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sábado, 1 de febrero de 2025

EL CONCEPTO DE DECENA

     Este curso ya estamos avanzando un poquito en el conocimiento de los números: secuencias, descomposiciones, cantidad, operaciones, relaciones entre ellos… y, desde el principio de curso, estamos trabajando el concepto de decena. ¿Qué nombre más raro verdad? ¿A qué os suena? Parece que ahí está escondido el 10, ¿a que sí? Pues algo tiene que ver, jaja.

     Pero no os hemos contado nada de esto. ¡Ay qué cabecilla tan loca tenemos!

     Todo empezó hace unos meses cuando un día al entrar en clase, nos encontramos una sorpresa. En nuestro corcho de la asamblea había un panel gigante, unas casitas de números y otra caja grande muuuuy misteriosa.

     Rápidamente fuimos a ver qué era aquello.

El edificio era enorme, con un montón de pisos y, arriba del todo, ponía EL EDIFICIO DEL CIEN.

¡Parece que esto también tiene que ver con los números, con el 100!

     Observamos con mucha atención las casitas que había en el suelo. En esas casas viven números y, si las juntábamos, podíamos seguir contando sin parar hasta el 39.

     Mientras contábamos y contábamos, nos dimos cuenta de una cosa. En todas las casitas, los números eran de 2 colores (rojo y azul), menos en la casita del 0 en la que todos eran azules.

¿Por qué estará entonces este trocito rojo en todas las demás? ¡Ay qué lío! ¡Esto no nos cuadra!

¿Quién nos puede ayudar? Vosotros, ¿quién creéis que puede? ¿A quién podemos pedirle ayuda? Sabemos que hay alguien que nunca nos falla y nos resuelve todos los problemas.

¡Síííííí… nuestro Mago Daniel!

     Sin dudarlo, la seño se acercó a él y le contó todo lo que nos estaba pasando. Entonces nos dijo: Abrid esa caja misteriosa. Dentro hallaréis la solución.

     Así fue como conocimos a “LA BROMISTA ELENA Y SU MAGIA CON LAS DECENAS”

     La seño nos la enseñó. Tenía un bolso muy chulo, palillos de dientes, botones, un traje precioso de maga y, por su puesto, su varita.

Después nos contó su historia. Al principio era un poco triste, pero con un final súper feliz.

     Era una niña que siempre estaba gastando bromas a la gente: les sacaba la lengua, los asustaba… por eso al final se quedó sin amigos. Se puso muy triste y comenzó a pensar qué podía hacer para recuperarlos. Pensando y pensando, se le ocurrió una idea: ¿Y si aprendo a hacer magia? ¡A todo el mundo le gusta la magia! Volveré a hacer sonreir a mis amigos y los recuperaré.

     Así lo hizo. Fue a estudiar a la escuela de nuestro Mago Daniel. ¡Claro, por eso la conocía él!

     Además, le encantaban las matemáticas, así que decidió hacer “matemáticas mágicas” y su gran truco sería el de LAS DECENAS.

     No sabemos qué pasaría con sus amigos, pero a nosotros nos conquistó. Os contamos cómo es ese truquillo.

Nos dijo que metiéramos en su gorro diez palillos de los dientes. Contábamos muy bien para no equivocarnos y, después, teníamos que repetir las palabras mágicas.

“Abra cadabra, dice Elena. Abra cadabra, que aparezca la decena”

Entonces, los palillos sueltos del gorro aparecían por su cuello todos juntos, con una gomita roja que los sujetaba y los hacía un montoncito. ¿Cómo es posible?

Comenzamos a mirar por todos los lados a ver si averiguábamos el truco de Elena.

Por arriba, por abajo, dentro del gorro, detrás de su capa…. Pero nada. Aquí no se ve nada raro.

Y ella seguía haciendo su truco una y otra vez. Entonces le preguntamos: Elena, pero… ¿para qué sirven estos montoncitos de 10 palillos?

Son para que los pongáis debajo del trocito rojo que hay en vuestras casitas.

Si debajo del trocito rojo hay un 2 con ese color, necesitaréis poner dos montoncitos. Si hay 1, 1…  y así tenéis que seguir jugando. Ah, los números azules, son para poner palillos sueltos. ¿Os animáis a jugar a este juego? ¡Claro que sí Elena!

Fue increíble comprobar cómo se cumplía lo que decían los palillos. Por ejemplo, cuando llegamos al número 12 vimos que el 1 era de color rojo y el 2 azul. Seguimos las instrucciones que nos dio Elena. Pusimos 1 montoncito de palillos atados con la gomita roja (decena) y 2 palillos sueltos.

Entonces fue el momento de contar cuántos habíamos puesto. Desarmamos el montoncito y vimos que tenía 10, lo juntamos con los 2 palillos sueltos y tachán…. ¡ya tenemos el 12!

Genial. Ya sabemos que este número tiene 1 decena y 2 unidades (así es como les decimos ya a los palillos sueltos).

     Es un concepto difícil y tenemos que seguir practicándolo mucho, pero lo que más nos gustó fue jugar con esta maga tan genial.

     Antes de irse nos hizo el mismo truco, pero con botones. ¡Y también salió! Los botones sueltos aparecieron envueltos en un paquete de papel de plástico, como las pastillas de chuches que están tan ricas.

¡Fue increíble! Muchísimas gracias Elena. Ven pronto a visitarnos de nuevo.

Cuando se fue, practicamos un poquito más este concepto, pero lo hicimos con un material más fácil de manipular para nosotros: con palitos de los polos.

La seño nos preparó un montón gigante en cada mesa. Nos trajo también dos cajas para cada grupo, una con la tapa roja y otra con la tapa azul. Ah, y un montón de gomitas rojas para fabricar nuestras decenas.

Nos divertimos muchísimo contando y haciendo los montoncitos. Lo de poner las gomas era un poco más complicado, pero con un poquito de ayuda, lo hicimos fenomenal.

Y, por fin… ¡ya tenemos nuestro material preparado!

Seguro que disfrutaremos con él muchos ratitos y seguiremos aprendiendo un montón de cosas interesantes sobre la decena.

Antes de irnos a casa, destapamos un piso de ese gran panel. En estos pisos viven las decenas.

Poquito a poco las iremos conociendo y viendo de qué color son los números que aparecen.

Hablando de pisos y casas.  En la nuestra también podemos practicar porque seguro que hay palillos y gomas elásticas. Y vosotros… ¿os animáis? ¡Es muy divertido! Y llegaremos a ser unos auténticos magos de las matemáticas. Miles de decenas de besetes enormes.

jueves, 25 de octubre de 2018

PRIMERAS ACTIVIDADES EN NUESTRO EDIFICIO DEL 100


Hoy hemos disfrutado un ratito jugando con nuestro edificio del 100. Para empezar hemos descubierto las 3 primeras decenas, puesto que estos números son conocidos porque los trabajamos a diario en nuestro calendario. No podíamos comenzar sin dedicarles en gran saludo.







     Después tocaba el turno de saludar a cada familia de números. Hemos ido nombrándolos uno a uno, primero en sentido ascendente y después descendente. Y lo hemos repetido en cada una de las familias: En la del 0, la del 10 y la del 20.





     También han ido señalando números al azar que yo les iba diciendo y así saludaban a un vecino concreto.

     Pero, para que se nos quedara aún más claro el concepto de las familias de los números, hemos utilizado nuestra urbanización de las decenas. Hemos visto las casitas y qué números pertenecían a cada una de ellas.





     Las hemos pegado en el corcho que tenemos justo encima de nuestro edificio y con tapones de colores, hemos señalado las tres familias de números con las que estábamos trabajando.









     Ahora, tocaba el turno de conocer a las pandillas de los números. Mientras las identificábamos cada una con un color, íbamos nombrando qué miembros (números) las formaban. Ha sido todo un arco iris de pompones.







      Nuestra primera toma de contacto con nuestro gran edificio ha sido muy divertida y sobre todo muy muy colorida. Aún nos quedan pendientes un montón de cosas por trabajar en él, pero ya os las iremos contando poco a poco. Hoy estábamos muy ilusionados en mostraros cómo habíamos comenzado. Así que aquí os lo compartimos.

1, 2, 3..... Muy prontito nos vemos otra vez. Hasta entonces, muchos besetes.



martes, 16 de octubre de 2018

ABN: EL EDIFICIO DEL 100


Hoy estoy especialmente contenta porque, después de muchas horas de trabajo, ya puedo presentaros mi "Edificio del 100".







     Después de ver ideas maravillosas en las redes de grandes compañeros quería embarcarme en un nuevo proyecto. Me han encantado muchas de las casitas del 100 que he visto, pero también me daba cuenta del gran trabajo que llevaba realizarlas. Así que, como siempre, ante grandes retos, quería buscar nuevas variantes que aportaran funcionalidad y aprovechar aún más todo ese tiempo invertido. Así que se me ocurrió la siguiente idea.

     "Si en lugar de ser una casa fuera un edificio, también podríamos trabajar en él los ordinales".
Esta es la idea nueva que hoy os aporto. Aquí la tenéis.







     Añadiendo este elemento (símbolo de las barberías típicas de Londres) podemos esconder los ordinales y descubrirlos cuando queramos ponerlos en marcha. Así tenemos doble recurso en un mismo material.

     Ahora me gustaría explicaros cómo ha sido su elaboración y qué complementos lleva para realizar múltiples actividades.





     El panel es desmontable decena a decena, así podemos irlas introduciendo poco a poco según las vayamos aprendiendo. Están pegadas con velcro, lo que facilita mucho ponerlas y quitarlas.







     Contamos  con unas simpáticas ventanitas para trabajar los números vecinos. Esta idea la vi en el maravilloso blog Rincón de una maestra y me pareció fantástica para introducirla en nuestro edificio.









     También en la parte de los ordinales podemos realizar la misma actividad. Con el ascensor individual indicamos en qué piso nos encontramos y con el ascensor doble trabajamos los pisos vecinos.






    
































Este es otro elemento fantástico para conocer perfectamente nuestro edificio del 100. Hacia arriba quitamos 10, hacia abajo lo ponemos, hacia la izquierda quitamos 1 y hacia la derecha lo sumamos.





    































No podíamos olvidar los crucinúmeros. Por su gran tamaño (idéntico al de los números) resultan muy atractivos y, cuando los pegamos en el panel, parece realmente que han desaparecido los números que faltan. Así que nos toca completar con rotulador de pizarra blanca.





     Una vez que dominen los gigantes, tendrán a su disposición estos crucinúmeros más pequeños y manejables con los que podrán trabajar en su mesa.

     ¡Ah!, una cosita más ¿y si alguno pregunta por el número 0?

     En este edificio todo el mundo tiene cabida. Lo que pasa es que vive en la terraza, justo detrás de los contadores de luz. Aquí lo tenéis.







     Y con esto, concluye la presentación de este nuevo material. Más adelante os contaré cómo lo vamos trabajando. Espero que os guste la idea y os sea de ayuda.

Nos vemos muy pronto. Hasta entonces, muchos besetes.