Tal y como os contamos en la
entrada anterior, esta increíble actividad tenía una segunda parte: llevar
nuestras tarjetas a los abuelitos que están en la residencia. Así les haríamos
un gran regalo de Navidad. ¡Qué suerte! Habíamos estado un ratito con nuestros
abuelos y ahora conoceríamos a otros. Decidimos ponerles un nombre para
diferenciarlos. Nuestros abuelos de sangre (los de nuestra familia, los que nos
regalan su amor día a día) y los abuelos del corazón (los que hoy recibirán un
poquito de ese amor que tenemos guardado dentro de él).
Para todos tenemos un gran
mensaje: “LA NAVIDAD ERES TÚ”. A nuestros abuelos ya se lo hemos dicho con un
abrazote y un besote enormes. ¿Qué os parece si nos vamos ya a contárselo a los
abuelitos de la residencia? ¡Venga, no perdamos más tiempo! Y así comenzó
nuestra primera salida en el cole; rumbo a la Residencia de mayores “EL CARMEN”.
En un plis plas estábamos allí y nos
estaban esperando con los brazos abiertos.
Cuando llegamos nos sentamos en
el suelo y, como si de un secreto se tratara, sin decir nada, la seño comenzó a
repartirnos las postales.
Entonces hizo una pequeña presentación,
pero nosotros seguíamos en silencio para dar más emoción a nuestra sorpresa. Les contó quiénes éramos y lo que habíamos hecho antes de venir a verlos. Lo que más les gustó fue cuando les dijimos que ellos eran nuestros abuelitos del corazón. Nos dieron un aplauso enooooorme.
Luego nos dijo muy bajito: “Ahora
elegid un abuelito o una abuelita para darles vuestra tarjeta”
Y cuando contó hasta tres…… ¡Ahora sí!
¡Vamos a darles nuestro regalo!
¡Fue increíble ver sus caritas de
felicidad!
Además, llevábamos otra cosita para ellos.
Eran un montón de pegatinas de estrellas. Queríamos darles otro mensaje muy
importante: “Ya mismo nace el Niño Jesús y también venía a sus corazones para
llenarlos de paz, esperanza, amor, luz….” Los convertimos en un auténtico cielo
pegándoles pegatinas por todas partes.
¡Sus caritas felices ahora
brillaban mucho más! ¡Qué buenos fueron y qué contentos estaban!
Con esta alegría, decidimos cantar unos
cuantos villancicos y pasamos un ratito muy muy alegre.
Cuando terminamos, pasó algo inesperado.
¡Ahora eran ellos los que nos tenían una sorpresa preparada! En una preciosa
cesta de mimbre, había un montón de gusanitos.
Muchísimas gracias. Nos ha encantado este
regalito, pero sin duda, el mejor ha sido compartir este ratito con vosotros.
¡Prometemos volver a visitaros! No
olvidéis nunca nuestro mensaje:
“LA NAVIDAD ERES TÚ”, “ABUELOS,
SOIS UN REGALO DEL CIELO”