¿Os gustan los dinosaurios? A nosotros nos encantan, pero conocemos a alguien a quien le superencaaaantan. ¡Nuestro amigo Adrián! ¿Sabéis cómo lo hemos averiguado? Pues con una espectacular celebración; ¡la de su cumple! ¿Queréis ver cómo fue y así comprobáis cuánto le gustan? Mirad, mirad.
Como siempre, estábamos
terminando nuestra asamblea y ya estábamos impacientes porque sonara ese
toc-toc de la puerta que tantos buenos momentos nos regala.
¿Lo escucháis? ¡Adelanteeeee! Aquí están Amelia y Julián. ¡Bienvenidos!
Vienen cargados de bolsas
enormes. ¿Habrá algún cuento por ahí escondido? ¡Seguro que sí! ¿Cuál será?
Amelia ha sacado uno de una bolsa mágica. ¿Cómo se titula?
¿Lo veis? No podía ser de otra cosa sino de… ¡Dinosaurios! ¿Qué aventura vivirán? Vamos a escucharla.
Hemos conocido a un precioso y
pequeñín dinosaurio que nos enseña lo importante que es compartir. Estaba
repartiendo con su amigo unas deliciosas gominolas. Mmmmmm
Pero ha llegado otro dinosaurio
más grande y muuuuy gruñón que quería quedárselas todas. Además, era muy muy
fanfarrón y le decía al pequeño que sabía hacer todas las cosas mejor que
nadie.
Lo que no sabía es que había otro dinosaurio muchíííííííísimo más grande que él que era amigo del pequeñín. Pero todo lo que tenía de grande lo tenía de bueno. Menudo corazón de amigo.
El dinosaurio fanfarrón, sin
darse cuenta de una trampa, se vio metido en la boca del grande creyendo que
entraba en una cueva. Ay, ay, ay, que te vas a convertir en una deliciosa
comida. ¿Creéis que el dinosaurio gigante se lo comió?
Pues no, le demostró que lo mejor era compartir y ser amigos. Así que el final de este cuento fue precioso: Todos los dinosaurios se hicieron amigos y pasaban muy buenos ratos jugando y compartiendo sus gominolas. ¡¡¡Bravoooooo!!!
Esta lección tan bonita se la sabe muy bien nuestro amigo Adrián y hoy ha sido nuestro gran, gran, gran dinoamigo. Ha querido compartir con nosotros toooodos sus juguetes de dinosaurios. Mirad qué montón ha traído.
En un periquete hemos organizado las mesas de la clase y hemos repartido todos los juegos.
Hay seis distintos y son chulísimos.
Ahora… ¡a divertirse jugando! Hemos organizado turnos para ir rotando por las mesas y poder disfrutar de todos.
¡Qué ratito más bueno! Se ha
pasado el tiempo volando, pero había alguien o algo que nos avisaba con una
sirena muy atenta: ¡Nuestras barrigas! ¡Menudo ruido de tripas!, jaja.
Es que ya tenemos un poquito de hambre. ¿Tendremos un desayuno tan delicioso como las gominolas que compartieron los dinosaurios del cuento? ¡Seguro que Amelia, Julián y Adrián nos han preparado algo riquísimo!
Os lo hemos dicho. Aquí todo
tiene un gran, gran, gran tamaño. No podía ser de otra manera: esto es un
dinodesayuno.
Pues ya sabéis lo que toca ahora: nuestro brindis por nuestro cumpleañero y a saciar nuestro apetito.
Mmmmmm, riquísimo. Oh, oh, ha
sonado otra sirena. Es la de la hora del recreo.
Amelia y Julián nos han dicho que no nos preocupemos, que salgamos al patio y disfrutemos. Ellos se encargan de recoger un poquito nuestras mesas para seguir a la vuelta con el cumple. Gracias dinoamigos.
Ya estamos aquí de nuevo. Lo
primero que vamos a hacer es regalarle a nuestro compi Adrián su momento
especial de cumple. Es la hora de cantarle y que sople sus velas.
¿Qué deseo pedirá? Seguro que algo de dinosaurios.
¡Andaaaá! Oreo también quiere darle un abrazo; ha comenzado a ladrar. Parece que él también nos tiene preparada otra sorpresa. ¿Qué hay ahí?
Son dinosaurios para pintar y un
pincel y una pequeña paleta para poner la pintura. ¡Qué chulada!
Adrián ha elegido los colores para pintar y con el pincel en la mano, damos un ok para poder comenzar.
¡A pintar estos dinosaurios!
¡Qué bonitos se están quedando! Seño, nos ha sobrado pintura. ¿Podemos seguir haciendo un dibujito en un papel? La respuesta ha sido dinopositiva. ¡Bieeeeeen!
Nuestra clase parece un auténtico museo de arte. ¡Es genial!
Ahora sí nos toca a nosotros limpiar un poquito nuestras mesas para que todo se quede reluciente.
Esta celebración se merece un fortísimo aplauso.
Antes de irnos a casa, Adrián nos ha repartido otro regalito. Mirad las bolsas; también son de… Efectivamente, de Dinosaurios.
Muchas gracias Amelia, Julián,
Adrián por este dinocumpleaños a lo grande en el que hemos descubierto que
compartir y ser amigos hace que nosotros también seamos de un tamaño gigante.
Así terminó este día, pero aún
quedaba esperar a que se secaran nuestras obras de arte.
En cuanto pudimos tocarlas, las metimos en su bolsita y las preparamos para llevárnoslas también a casa.
Ahora somos mucho más fans de
estos animales tan especiales y tenemos una gran, gran, gran voz para gritar muy
muy muy fuerte…
¡¡¡MUCHÍSIMAS FELICIDADES ADRIÁN!!!






















































































