Esto sí que no nos lo podíamos ni imaginar. ¿Una ovejita y un lobo juntos? Ay, ay, ay, … peligro.
Pues estábamos equivocados.
Bueno, mejor empezamos por el principio que ya os estamos revelando muchas
cosas y hay que ir poco a poco. Los mejores finales llegan… pues eso; al final.
Allá vamos. De nuevo, tenemos que contaros una celebración de nuestros cumples maravillosos y hoy es el turno de nuestra amiga Lidia. Ya ha cumplido un añito más y así lo hemos festejado.
Habíamos terminado las rutinas de la asamblea y nos estaba enseñando un dibujo chulísimo que había hecho en casa. Entonces, llamaron a la puerta. ¡Ya están aquí la mamá y el papá de Lidia; Nuria y Roberto!
Se sentaron con nosotros y charlamos un ratito.
Habían traído un cuento, pero antes de enseñárnoslo, nos dijeron que si éramos capaces de averiguar qué animales iban a salir en él. Escuchad atentos. Aquí van dos poesías-adivinanzas que nos darán un montón de pistas.
Y en un plis plas, el lobo y la ovejita estaban con nosotros. Ah, y una narradora genial que nos contaría su historia; la historia de “La ovejita que vino a cenar”.
Esta cena no fue nada normal. Pasaron cosas increíbles. Al principio, el lobo hambriento se alegró de que la ovejita llamara a su puerta. Tenía mucha hambre y, como por arte de magia, ya podría tener una cena bien rica. Pero lo que jamás se imaginó, es que querría tanto a esta dulce oveja. Incluso la obligó a irse a la calle para no devorarla. Pero la echaba tanto de menos que salió a buscarla y, al final, cenaron juntos.
Este lobo feroz, demostró ser todo lo contrario. Nos ha enseñado que la amistad está cargada de dulzura, de ternura, de solidaridad y de aceptar todas nuestras diferencias. Sin duda, ha sido un final preciosísimo.
¡Qué suerte ha tenido el lobo y qué suerte ha
tenido la ovejita! Se han convertido en los mejores amigos.
¡Y qué suerte hemos tenido
nosotros! Nos hemos convertido en estos dos simpáticos animales para poder
vivir también esta historia tan bonita. ¿Que cómo ha sido?
Pues con la magia de nuestro cole y de nuestro amigo Oreo. ¡Ya ha empezado a ladrar!
Justo detrás de él han aparecido
un montón de caretas que nos han traído Nuria y Roberto. ¿Sabéis de qué son?
¡Muy bien! ¡De lobos y ovejitas!
¡Roberto, Nuria, ponédnoslas!
Y, ahora… ¡que se repita la historia de esta cena!
Bueno, puede ser de un desayuno,
que ya vamos teniendo un poquito de hambre, jaja.
Ala, pero nosotros no tenemos sopa de verduras. Tenemos fruta deliciosa, ochíos rellenos y magdalenas caseras. Mmmmmmmm. Seguro que al lobo y a la ovejita se les está haciendo la boca agua.
¡Un brindis por Lidia!
Y ahora… ¡a desayunar! Primero nos comeremos la fruta con unos tenedores chulísimos que nos han traído y, después, lo demás.
Qué bien nos ha sentado. Ya estamos listos para cantar y Lidia cargada de fuerzas para soplar las velas.
Muchas gracias por este cumple cargado de valores tan bonitos.
Este aplauso va para vosotros.
Y para que no se nos olvide el poder de la amistad y el de los cuentos, Lidia nos ha repartido antes de irnos a casa estos dos regalitos.
Ya sólo nos queda despedirnos de
ella diciéndole muy muy fuerte…
¡¡¡MUCHÍSIMAS FELICIDADES LIDIA!!!



























































