¿Sabéis dónde está ese país?
Nosotros lo hemos averiguado hoy. Hemos celebrado el cumpleaños de nuestro
amigo Jaime y él, con su mamá y su papá nos lo han explicado muy requetebién.
Sobre las 10 de la mañana, llamaron a la
puerta. Jaime se levantó de la asamblea corriendo… ¿Qué pasa? Él ya sabía que
llegaba una sorpresa: su mamá y su papá.
Primero llegó Tania y, un ratito
después, Juanfra. ¿Cómo será la celebración de hoy?
Como os hemos dicho, el papá de
Jaime, llegó unos minutitos después, pero no os creáis que se nos hicieron
largos… Tania y Jaime, aprovecharon para contarnos cómo se preparaban ellos
para escuchar… ¡un cuentoooo! ¡Nos encantan!
Esta vez, lo hemos hecho todos
juntos.
Y mientras hacíamos este
truquillo para relajarnos y poder escuchar fenomenal el cuento que nos habían
traído, llegó Juanfra.
¡Ya estamos todos! ¡Que empiece el
cuento!
Tania lo sacó de una bolsa.
Además, sacó una caja misteriosa y le echamos nuestros polvillos mágicos para
que saliera la magia.
Volvimos a echar polvillos y, de
repente, apareció un personaje en un teatro precioso. Era EL PRINCIPITO. Ay,
ay, ay… ahora sí que viene la historia de sus aventuras.
Resulta que en el país donde
vivía, nació una preciosa rosa roja que él cuidaba súper bien. Incluso, cuando
hacía mucho frío, la tapaba con una casita de cristal.
Pero, a pesar de todos los mimos
que le hacía, la rosa nunca estaba feliz y el Principito se puso muy triste.
Entonces, decidió viajar a otros
planetas para intentar estar más contento y vivir mejor.
Justo en este momento, Tania abrió
la caja que había traído. Dentro de ella, había un montón de planetas preciosos
y nosotros fuimos ayudando al Principito para que pudiera ir a visitarlos
todos.
Pero aquí tampoco encontró la
solución que buscaba porque en estos planetas vivía gente muy rara.
En uno había un rey al que le
gustaba mucho mandar. En otro, había otro señor que sólo quería trabajar y no
tenía tiempo para hablar con nadie. En otro, había un señor que sólo se
preocupaba por él y decía que era el más guapo, el más listo… En otro, había un
sereno que sólo se encargaba de encender y apagar una farola… Puff, cada
planeta que visitaba era peor que el anterior y no entendía nada de lo que
pensaban y hacían esas personas.
Hasta que, por fin, llegó al
planeta Tierra y allí conoció a un zorro muy muy sabio.
Por favor, por favor, que este
zorrito encuentre la solución para nuestro amigo el Principito.
Este momento nos encantó, porque
Tania nos dijo que este deseo se nos iba a cumplir.
El zorro le dijo que el mejor
planeta era en el que nosotros queremos vivir con nuestros amigos. Sólo
necesitamos escucharnos, respetarnos y querernos muuuuuuucho.
Entonces… ¿cuál creéis vosotros
que elegió el Principito?
Síííí, eligió volver al suyo.
Echaba de menos a su amiga la rosa y cuando llegó le contó todo lo que había
aprendido. Desde entonces vivieron muy muy felices.
¡Qué final más bonito! Nosotros
queremos ser como esos dos grandes amigos. Realmente, el mejor planeta del
mundo mundial es éste en el que vivimos, junto a todos nuestros amigos y
nuestras familias.
¡Viva! ¿Tiramos un cohete como
cuando hay algo muy importante que queremos celebrar porque nos pone muy
contentos?
Pero ya sabéis, para que seamos
felices tenemos que escucharnos, respetarnos y querernos mucho. Será como un
jardín enorme lleno de rosas rojas precioooosas. O lleno de muchísimos colores.
¡Como los del desayuno que nos han preparado Jaime, Tania y Juanfra!
Buenooooo, Oreo se ha puesto a
ladrar.
Dice que aún no podemos
desayunar, que el Principito nos ha dejado una misión que tenemos que resolver
antes del desayuno.
Nos ha traído unos puzzles para
ver si somos capaces de hacerlos. ¡Seguro que sí, Principito! ¡Manos a la obra!
¡Conseguido! Ahora sí… ¡a
degustar este saludable, casero y riquísimo desayuno lleno de color!
No se nos olvida nuestro brindis
por nuestro cumpleañero y después… mmmmm a desayunar.
Ya que hemos repuesto muchas
fuerzas y nos hemos cargado de energía, llega el momento de cantarle a nuestro
amigo Jaime y de que sople las velas.
Madre mía, qué fuerte ha soplado.
Seguro que se cumplen todos sus deseos.
Toca despedirnos de Tania y
Juanfra. Muchas gracias a los dos y también a Jaime. Este aplauso va por vosotros.
Prometemos hacer todo lo posible
para seguir siendo felices en nuestro cole, en nuestra casa, en la calle y en
todos lo rincones de nuestro bonito planeta.
Como lo felices que nos ha hecho
Jaime cuando nos ha repartido el regalo que nos ha preparado. Lo disfrutaremos
muchísimo en casita.
Ya sólo nos queda despedirnos
gritando muy muy fuerte…
¡¡¡MUCHÍSIMAS
FELICIDADES JAIME!!!