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jueves, 23 de abril de 2026

EMOCIÓNATE CON LA LECTURA

¿Recordáis a Curtis? Vino a visitarnos el día que celebramos el cumple de nuestro amigo Miguel. Es un simpático castor. Cada día vamos descubriendo algo sobre él. Lo que no sabíamos es que era un gran amante de los libros.

Por cierto, hoy también es el Día del Libro y hemos tenido en el cole una sorpresa increíble para celebrarlo.

Curtis nos ha traído un regalo chulísimo: una colección de cuentos para que lo conozcamos aún mejor.

No nos hemos podido resistir y ya hemos leído el primero, jaja.

Mientras lo leíamos, Curtis ha estado preparando la sorpresa de la que os hemos hablado antes.

Sin darnos cuenta, lo hemos visto con un montón de pegatinas.

Sin poder resistir la tentación, hemos salido corriendo para verlas. Después, al volver con nuestro cuento, no nos acordábamos por dónde nos habíamos quedado. Nos ha dado un poquito de pena porque el cuento estaba muuuuy interesante. Pero… tendremos que volver a empezar a leerlo de nuevo por el principio.

Entonces, Curtis nos ha dicho que hay una solución para poder señalar justo el momento y la página en la que habíamos parado nuestra lectura. Se llama MARCAPÁGINAS. ¿Vosotros lo sabíais? Es una palabra rara ¿verdad? Pero es chula.

Nuestro castor simpático ha tenido una idea. ¿Y si hacemos nuestro primer marcapáginas para usarlo con todos los cuentos que nos leamos? Sería genial.

Pues dicho y hecho. En un abrir y cerrar de ojos, Curtis ya nos había preparado uno. Así que… ¡a ponerle nuestro toque personal con un poquito de color!

Justo cuando hemos terminado de colorearlo, Curtis nos ha preguntado: ¿Os han gustado las pegatinas?

¡Anda, que no os hemos contado de lo que eran! ¡Qué cabeza!

En las pegatinas de Curtis había un montón de caritas de él: unas alegres, otras tristes, otras en las que estaba enfadado, otras en las que estaba sorprendido…

Resulta que son infiniiiitas emociones que él siente cada vez que lee un libro. Dice que se emociona muchísimo con las historias tan bonitas que hay dentro y que pone todas esas caras cuando las lee o las escucha si alguien se las cuenta.

Estamos pensando una cosa: Ya que este separador que estamos haciendo es para usarlo con los libros, podríamos pegarle estas pegatinas. Seguro que nosotros también sentiremos todas esas cosas cuando leamos los cuentos.

Madre mía, va a ser un marcapáginas súper especial. ¡A pegar pegatinas!

Mirad, qué bonito se ha quedado.

Aunque, cuando lo vean, quizás no entiendan el mensaje de las pegatinas.

Entonces, la seño ha tenido una gran idea: lo podemos poner por detrás. Si queréis yo os lo escribo y vosotros le ponéis vuestro toque de genios. ¿Queréis que lo hagamos? ¿Sí? Pues… entonces dadme un OK y comenzamos.

¡Manos a la obra!

Y este es el resultado final.

¡Curtis, mira qué bonitos! ¡Y la seño nos los ha plastificado para que no se estropeen!

Esto sí que ha sido un bonito regalo del Día del Libro.

Sin darnos cuenta, hemos hecho una magia increíble. Porque desde ahora, nos vamos a convertir en los mejores amigos de los libros.

¿Qué pasa? Oreo ha comenzado a ladrar.

Dice que todos los cuentos y todos los libros se han puesto muy muy contentos y que quieren darnos un abrazo. Nos ha enseñado un dibujo de cómo están. ¡Qué carita de felicidad tiene este libro! Sólo le falta que lo abracemos con todos los colores de las emociones. ¡Ahí van todos nuestros abrazos de amistad!

Qué día más chulo hemos celebrado. Ojalá vosotros también hayáis tenido un día tan especial como el nuestro. Desde aquí y súper emocionados, os deseamos…


martes, 20 de mayo de 2025

Y TÚ... ¿SABES CONTROLAR TUS EMOCIONES?

Vaya pregunta que os hemos hecho hoy ¿eh? Quizás, ni siquiera os la hayáis hecho alguna vez.

Nosotros trabajamos mucho el control de las nuestras en el cole: cuando tenemos peleillas, cuando acordamos nuestras normas en la asamblea para ponerlas en práctica, cuando leemos cuentos sobre las emociones (nuestro favorito es el del “Monstruo de los Colores”), cuando repasamos lo que nos ha gustado y lo que no del día, cuando hablamos de cómo son nuestros compis y lo que nos gusta o no de ellos, cuando hacemos nuestros ratitos de relajación…

Seguro que vosotros también lo hacéis, aunque a veces ni nos damos cuenta ¿verdad?

Pues, os vamos a contar que, además de todo lo que os hemos dicho, también hacemos actividades especiales con expertos que nos ayudan en este trabajo tan importante.

     La última ha sido chulísima. Belén, nuestra enfermera de referencia del cole, vino un día a nuestra clase y nos enseño algunos truquillos para controlar algunas de esas emociones que nos hacen sentir regular y que no nos gustan nada de nada. ¿Queréis que os los contemos? Mirad, mirad.

Comenzamos hablando de qué eran para nosotros las emociones: si eran importantes, si nos gustaba sentirlas, si somos capaces de ver lo que sienten los demás…

Después tuvimos un ratito de convertirnos en “Imitadores de emociones” y fuimos capaces de hacer un montón: alegría, tristeza, enfado, miedo, sorpresa…

Belén nos hizo entonces una pregunta: De todas las que habéis hecho, ¿cuáles os gustan más?

Todos coincidimos en la alegría, la sorpresa… las que nos hacen sentir genial cuando las tenemos o cuando vemos que las tiene la gente que queremos. Pero, a veces, también aparecen las otras más feillas: el enfado, la rabia, el miedo, la tristeza… Estas no nos hacen sentir muy bien.

Hay algo que puede ayudarnos a controlarlas y a que desaparezcan: El gran truco que nos ha enseñado Belén. Podemos controlarlas con un semáforo mágico: El Semáforo de las Emociones.

      Ella nos contó que lo que sentimos se parece a este semáforo: Cuando está la luz verde podemos pasar, seguir hacia adelante, no le estamos haciendo daño a nadie porque estamos respetando las normas. Entonces aparecen nuestras emociones buenas. Si el semáforo está en ámbar, debemos tener cuidado y precaución, como cuando nos empezamos a enfadar o alguien nos dice algo que no nos gusta. Ahí, nuestro cuerpo y nuestro cerebrillo debe encenderse bien para intentar volver al color verde y no llegar hasta el rojo. Porque si llega al rojo, ahora si es un lío. Aquí aparece todo lo prohibido, lo feo, lo que nos hace sentir realmente mal.

Y ¿cómo podemos conseguir esto? Pues con nuestras canciones de relajación, controlando nuestra respiración, cerrando un poquito los ojitos y sintiendo cómo entra el aire en nuestro cuerpo, poniéndonos en el lugar del otro e intentar saber lo que está sintiendo… Como dice Belén, lo que nos cueste menos trabajo pero que nos ayude a relajarnos. Así permanecemos en el color ámbar y podemos tomar las mejores decisiones sobre lo que vamos a hacer o a decir.

Estuvimos un ratito trabajando todo esto y después, Belén nos enseñó 2 videos que nos ayudaron a aprender más cosas sobre el control emocional.

El primero fue de una fábula chulísima. Sus protagonistas eran bastante tozudas y testarudas.

Érase una vez dos cabras que, ansiosas por vivir en libertad, abandonaron sus respectivos rebaños y bajaron las montañas, por diferentes lados, hasta la orilla de un río.

Por una extraña coincidencia, las dos cabras se encontraron en lados distintos del río, separadas por un tronco de árbol que hacía de puente para poder cruzarlo.

El tronco era demasiado estrecho y sólo podía pasar un animal o persona a la vez.

Las dos cabras, se miraron, y por lo testarudas y tercas que eran, decidieron avanzar por el tronco al mismo tiempo.

Al cruzar por el tronco, las dos cabras se encontraron frente a frente cuando llegaron a la mitad. Pero ninguna de las dos quiso ceder el paso a la otra.

Y allí se quedaron horas y horas sin que ninguna retrocediera, hasta que, en un determinado momento, el tronco empezó a romperse debido al peso de las cabras y ellas acabaron cayéndose al río.

Moraleja 1: Es más sabio cooperar que ser obstinado.

Moraleja 2: La testarudez y la terquedad son malas compañeras.

Vaya vaya, pues sí que no sirve de nada ser tan testarudo. Esto nos pasa muchas veces cuando nos empeñamos en hacer las cosas a nuestra manera y no escuchamos los consejos que nos dan. Al final, terminamos arrepintiéndonos.

El segundo video, fue de un niño que aprendió una gran lección que le enseñó su papá.

Había un niño que tenía muy, pero que muy mal carácter. Un día, su padre le dio una bolsa con clavos y le dijo que cada vez que perdiera la calma, clavase un clavo en la cerca de detrás de la casa.

El primer día, el niño clavó 37 clavos en la cerca. Al día siguiente, menos, y así con los días posteriores. Él niño se iba dando cuenta de que era más fácil controlar su genio y su mal carácter, que clavar los clavos en la cerca.

Finalmente, llegó el día en el que el niño no perdió la calma ni una sola vez y se lo dijo a su padre que no tenía que clavar ni un clavo en la cerca. Él había conseguido, por fin, controlar su mal temperamento.

Su padre, muy contento y satisfecho, sugirió entonces a su hijo que por cada día que controlase su carácter, sacase un clavo de la cerca.

Los días pasaron y el niño pudo finalmente decir a su padre que ya había sacado todos los clavos de la cerca. Entonces el padre llevó a su hijo, de la mano, hasta la cerca de detrás de la casa y le dijo:

- Mira, hijo, has trabajo duro para clavar y quitar los clavos de esta cerca, pero fíjate en todos los agujeros que quedaron en ella. ¡Jamás será la misma!

Lo que quiero decir es que cuando dices o haces cosas con mal genio, enfado y mal carácter, dejas una cicatriz, como estos agujeros en la cerca. Ya no importa tanto que pidas perdón. La herida estará siempre allí. Y una herida física es igual que una herida verbal.

Los amigos, así como los padres y toda la familia, son verdaderas joyas a quienes hay que valorar. Ellos te sonríen y te animan a mejorar. Te escuchan, comparten una palabra de aliento y siempre tienen su corazón abierto para recibirte.

Las palabras de su padre, así como la experiencia vivida con los clavos, hicieron que el niño reflexionase sobre las consecuencias de su carácter.

Anda, en esto sí que no pensamos muchas veces. Se nos olvida la huella que podemos dejar en el corazón de los demás. Belén nos lo explicó con un ejemplo muy sencillo.

Cogió un folio y nos dijo que era como un amigo o alguien a quien queremos mucho. Si nos enfadamos con él y le decimos cosas feas, su corazón se pone triste; ya no está brillante y bonito. Se arruga y se vuelve más feo. Nosotros podemos pedirle perdón, él nos perdona y el folio vuelve a estirarse. Pero, ¿está como al principio? No, ¿verdad? Ha dejado una huella, una cicatriz que ahí se queda. Por tanto, lo mejor de todo, es intentar controlar nuestras emociones para no hacerle daño a nadie. Y si todos lo hacemos, tampoco nos harán daño a nosotros. ¡Así seremos más felices todos juntos!

Es un plan genial. Lo pondremos en práctica Belén. Lo prometemos.

Cuando terminamos de ver estos videos, hicimos otra actividad muy interesante: Ver las emociones en las cosas que nos rodean, por ejemplo, en la música.

Pusimos varias canciones e intentamos averiguar qué emoción nos querían enseñar.

Vimos algunas de autores clásicos, más modernos, pero la que nos encantó, fue la música de la película “Del Revés”. Estas emociones las conocíamos muy requetebién, jaja.

Por último, terminamos bailando y sacando fuera toda la emoción que teníamos dentro después de esta bonita experiencia.

Muchísimas gracias Belén. Nos ha encantado compartir este ratito tan bonito contigo.

Vuelve pronto a visitarnos. Te esperamos cargados de las mejores emociones del mundo mundial. Muchos besetes.

martes, 29 de noviembre de 2022

EMOCIONES A FLOR DE PIEL

     Hoy al llegar a clase...

¡Nuestro corcho estaba vacío! Han desaparecido nuestros amigos Tanya y Bruno, el árbol del Otoño, la poesía de los meses del año, nuestros murales de las partes de la cara....   

 ¿Qué habrá pasado? ¿Será realmente el lobo quien nos ha quitado nuestros dibujos tan bonitos de la clase?  Esperaremos a ver qué pasa.

     Mientras tanto, hoy hemos decidido trabajar las emociones. Ya conocemos un montón de ellas: alegría, tristeza, sorpresa, pena, enfado, miedo... Esta última es la que menos nos gusta, pero también tenemos que tenerla en cuenta y, sobre todo, aprender cómo podemos superarla.

     El pobre de Curtis es el que verdaderamente lo ha tenido que pasar mal. Seguro que se ha llevado un buen susto. Pero para tranquilizarlo, hemos charlado un ratito con él. Nos ha contado que también siente todas estas emociones que hemos dicho y nos hemos llevado una auténtica sorpresa porque.... ¡Su nariz cambia según la emoción que sienta! ¡Este Curtis no deja de sorprendernos!


     Menos mal que cuando tiene miedo, siempre puede estar acompañado de Blue. Son grandes amigos y entre los dos superaran muy bien esta emoción un poco más feilla.

     Hemos realizado un trabajito en el que hemos unido emociones iguales, incluso, algunos compis, sin que la seño les dijera nada, han usado para unirlas el mismo color que tiene Curtis en su nariz cuando las siente. Además hemos repasado las letras de la palabra emociones. ¡Ya conocemos un montón de ellas! ¡Bieeeennnnn!

     Por último, antes de volver a casa le hemos dado una sorpresa a nuestro simpático castor. Como él y Blue se quedan solitos en clase, hemos decidido forrar nuestro corcho con un precioso color verde. No podíamos dejarlo como nos lo hemos encontrado. Este rinconcito se había quedado muy triste.

      A Curtis le ha encantado porque.... ¡Mirad de qué color se ha puesto su nariz! ¡Está muy contento!

     Curtis, si vuelve a pasar algo raro en clase nos lo cuentas, ¿vale? Hasta mañana. Besetes enormes.

martes, 27 de septiembre de 2022

DIBUJAR NO ES SÓLO HACER UN DIBUJO

Esto lo hemos aprendido hoy fenomenal en el cole. ¿Sabéis que los dibujos también son una magnífica forma de expresión oral y escrita?

Con un dibujo podemos expresar sentimientos y emociones, podemos contar cosas que sabemos, podemos aprender otro montón nuevas.... ¿No os lo creéis? Pues, estad muy atentos y veréis como es cierto.

Todo ha comenzado con una idea: vamos a hacer un dibujo de Blue y, además, vamos a usar un lápiz muy original. Es gordito y tiene forma de triángulo. Cada parte es como una especie de camita para que descansen nuestros dedos y así aprendamos a coger bien todos los lápices, los colores, los rotuladores, los pinceles y hasta las cucharas y los tenedores. ¿No os parece increíble? Antes de empezar, ya estamos trabajando nuestra motricidad fina y la prensión con nuestras manitas y dedos. Pero vamos a lo que os hemos dicho, ¿cómo podemos expresarnos a través de nuestros dibujos? Fijaos en este.

     Es el que ha ido haciendo la seño en la pizarra con las cosas que nosotros le decíamos.

Al principio no recordaba nada: cómo era la cara de Blue, qué tenía en ella, donde estaban las distintas partes... así que nosotros se lo decíamos y ella dibujaba.

    Primero tenemos que hacer su carita (con forma redonda), después sus ojos (cuántos), su nariz (de qué forma), sus orejas (dónde: arriba, abajo, a los lados), su boca (cómo la dibujamos: está contento, está triste... incluso le hemos dibujado una lengua burlona, jaja)

    Segundo su cuerpo, sus patas (cuántas), su cola, de lado, de frente....

     Menudo rato divertido de charla que hemos tenido en el que hemos trabajado nuestro lenguaje oral, conceptos numéricos, conceptos espaciales, emociones.... y todo con la magia que salía de una simple tiza.

     Por último, hemos decidido hacerle unos corazoncitos de mucho mucho amor. ¿De qué color los pintarías? ¿Os habéis fijado que son de distintos tamaños? Otros conceptos más que hemos repasado. ¡Esto es genial!

     Pero ahí no queda la cosa. ¿Recordáis que el día anterior estuvimos haciendo una hojita para identificar las letras del nombre de Blue? Y... ¿si hoy damos un pasito más y nos atrevemos a escribirlas?

     La seño las ha dibujado diciendo unas cosas muy graciosas; las mismas que nos dijo cuando analizamos los cuatro nombres para nuestro perrito.

     Vamos a dibujar un soldado muy derecho muy derecho y ahora dos barriguitas (B). Seguimos con otro soldado que de estar tan firme se ha cansado y se ha acostado un ratito (L). Ahora llega una letra preciosa que es como una graaan sonrisa (U) y, por último, una que se parece a un peine gigante (E).

     ¿A qué esperamos? Ahora nos toca expresarnos a nosotros, desarrollar nuestra creatividad y disfrutar muuuucho. ¡Vamos a dibujar a Blue y a escribir su nombre!

    Estamos muy contentos, porque algunos compis, ya han realizado unos preciosísimos primeros pinitos en la escritura. A medida que practiquemos, conseguiremos hacerlos aún más bonitos.

      Y ahora, ¿qué nos decís? ¿Es cierto que dibujar es mucho más que sólo hacer un dibujo?

¡Por supuesto que sí! Pues.... ¡a dibujar, a crear, a expresar, a....! Muchos besetes con arte.