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lunes, 24 de mayo de 2021

FÁBULA: EL LEOPARDO Y LA CIGÜEÑA

     COMÍA CON TANTA ANSIA EL LEOPARDO QUE UN DÍA, UN HUESO SE LE QUEDÓ ATRAVESADO EN LA GARGANTA.

    MUY ASUSTADO CORRIÓ POR TODA LA SABANA BUSCANDO A ALGUIEN QUE PUEDIERA AYUDARLE A SALIR DEL APURO.



     AFORTUNADAMENTE PARA ÉL, SE ENCONTRÓ CON UNA HERMOSA CIGÜEÑA DE LARGO PICO A LA QUE PIDIÓ AUXILIO, PROMETIÉNDOLE UNA GRAN RECOMPENSA SI LE AYUDABA A SOLUCIONAR SU GRAVE PROBLEMA. NO SIN ALGO DE RECELO ACCEDIÓ LA CIGÜEÑA A AYUDARLE, SACANDO EL HUESO DE LA GARGANTA DEL LEOPARDO RÁPIDAMENTE CON SU PICO. TAL Y COMO HABÍAN PACTADO LE PIDIÓ SU RECOMPENSA, PERO LO ÚNICO QUE OBTUVO DEL LEOPARDO FUE ESTA RESPUESTA:

-QUISIERA PAGARTE LO ACORDADO, PERO NO TENGO NADA CON LO QUE SATISFACER NUESTRA DEUDA. DATE POR PAGADA CON QUE AL SENTIRTE DENTRO DE MI GARGANTA, MI BOCA NO HAYA OBEDECIDO AMI INSTINTO Y NO SE HAYA CERRADO, DEJÁNDOTE SIN CABEZA

MORALEJA:

NO CREAS TODAS LAS PROMESAS QUE TE HAGAN, EN ESPECIAL
SI VIENEN DE PERSONAS QUE NO SON DE FIAR.

(FERNANDO N.)

lunes, 5 de abril de 2021

¿DÓNDE ESTÁ MI BICI?

EL ABUELO TIENE
UNA BICICLETA
QUE CORRE, QUE SALTA,
QUE BRINCA, QUE VUELA.
EL VIETO LA EMPUJA
CON TODAS SUS FUERZAS.
A SUS NIETOS SIEMPRE,
SIEMPRE LE DEJA.

ELLA, CON MIS LIBROS,
ME LLEVA A LA ESCUELA
¡QUÉ CONTENTO ESTOY!
¡CÓMO RUEDA, RUEDA!

LA DEJO EN EL PATIO
Y ELLA SE ESTÁ QUIETA.
LA QUIEREN LOS NIÑOS
Y LIMPIAN SUS RUEDAS.

PERO UNA MAÑANA
DE LA PRIMAVERA,
DESAPARECIÓ.
¡QUÉ LLANTO, QUÉ PENA!
LLORAN LOS RATONES,
GATOS Y CIGÜEÑAS.

¿DÓNDE TE HAS METIDO
QUE NADIE TE ENCUENTRA?

LLAMAMOS A SOL,
AL BURRO QUE VUELA,
Y A ZACO Y A YANDA,
QUE TODO LO ENCUENTRAN.
BUSCAN POR EL CIELO,
BUSCAN POR LA TIERRA,
BUSCAN POR EL AGUA,
BUSCAN POR LA SELVA.
Y NADIE LA HA VISTO.
¡QUÉ PENITA, PENA!

YO NO VEO NADA.

ES QUE HAY MUCHA NIEBLA.

NI YO NI YO VEO.
ESTO ME MOSQUEA.

DESPUÉS DE DOS DÍAS
BUSCANDO SU HUELLA,
EL BURRITO DICE:

PIENSO QUE ES AQUELLA.

ESTAMOS SEGUROS

¡UN OSO LA LLEVA!

LA LLEVABA UN OSO,
RUEDA QUE TE RUEDA,
A LLEVAR LA MIEL
PARA MARISELA,
LA NIÑA QUE ESTABA
EN LA CAMA ENFERMA.
AL DÍA SIGUIENTE
APARECE EN LA PUERTA
LA BICI PERDIDA
LIMPIA Y MÁS QUE NUEVA.
Y EN EL MANILLAR,
PARA LOS QUE QUIERAN,
TARRITOS DE MIEL
CON BESOS DE ABEJA.



(JOSÉ G. T.)

lunes, 8 de febrero de 2021

FÁBULA: EL MONO JUEZ

     HABÍA UNA VEZ DOS GATOS QUE CUNDO TENÍAN HAMBRE ROBABAN COMIDA. CUANDO LLEGABA LA HORA DE REPARTIR SIEMPRE SE PELEABAN. NINGUNO QUERÍA QUE EL OTRO  HICIERA LA PARTICIÓN, PUES NO SE FIABAN UNO DEL OTRO. ASÍ QUE LE PIDIERON AL MONO QUE FUERA ÉL EL QUE HICIERA EL REPARTO.

     ESTE DIVIDIÓ LA COMIDA EN DOS  PARTES Y LAS EXAMINÓ, PERO DIJO QUE NO LO LE PARECÍAN IGUALES. QUITÓ UN POCO DE UNA Y SE LO COMIÓ. AL OBSERVARLAS DE NUEVO PENSÓ QUE HABÍA QUITADO DEMASIADO Y QUE LAS PORCIONES SEGUÍAN SIENDO DISTINTAS. TOMÓ DE NUEVO UN POCO DE LA RACIÓN MAYOR Y SE LO COMIÓ. LOS GATOS GRITARON:

-¡DEVUÉLVENOS NUESTRA COMIDA! NOSOTROS SABEMOS REPARTIRLA SIN REÑIR.

     PERO EL MONO DIJO:

-SI VOSOTROS ESTÁIS SATISFECHOS, YO NO. EL CASO NO ESTÁ TERMINADO. ME HABÉIS PEDIDO QUE REPARTA LA COMIDA A PARTES IGUALES, Y AÚN NO LO HE LOGRADO. DEJADME PROBAR OTRA VEZ.

     ASÍ EL MONO SIGUIÓ QUITANDO UN POCO DE UNA PARTE Y OTRO DE OTRA. LOS GATOS, VIENDO QUE SU COMIDA IBA DESAPARECIENDO, SUPLICARON AL MONO:

-NO TE MOLESTES MÁS. DÉJALO ASÍ Y NOSOTROS LO ARREGLAREMOS.

     PERO EL MONO REPLICÓ:

-NO TENGÁIS PRISA, AMIGOS. DEBÉIS RESPETAR A VUESTRO JUEZ. CUALQUIERA QUE SEA EL RESULTADO. ADEMÁS, LO QUE QUEDA DE LA COMIDA SON MIS HONORARIOS.

     Y DICIENDO ESTO ACABÓ DE COMERSE LO QUE QUEDABA. LUEGO DIJO A LOS GATOS:

-EL CASO ESTÁ ACABADO. NO VOLVÁIS A PELEAROS. PODÉIS MARCHAR



MORALEJA:

BUENA ES LA JUSTICIA SI NO LA CORROMPE LA AVARICIA.

(FERNANDO N.)

lunes, 11 de enero de 2021

GESTOS DE ESPERANZA: EL PERRO CAMPANILLA

     HABÍA UN PERRO QUE ACOSTUMBRABA A MORDER SIN RAZÓN.

     LE PUSO SU AMO UNA CAMPANILLA PARA ADVERTIR A LA GENTE DE SU PRESENCIA CERCANA.

     Y EL CANINO, HACIENDO SONAR LA CAMPANILLA, SE FUE A LA PLAZA PÚBLICA A PRESUMIR. UNA SABIA PERRA, YA AVANZADA EN AÑOS, LE DIJO:

-¿DE QUÉ PRESUMES TANTO, AMIGO? SÉ QUE NO LLEVAS ESA CAMPANILLA POR TU GRANDES VIRTUDES, SINO PARA ANUNCIAR TU MALDA OCULTA.




LOS HALAGOS QUE SE HACEN
A SÍ MISMO LOS FANFARRONES,
SOLO DELATAN SUS GRANDES DEFECTOS

(CARLOS R. G.)

lunes, 28 de diciembre de 2020

DONDE ANIDAN LOS LIBROS

EL BURRITO ERA BLANCO,
BLANCO ALGODÓN;
SUS ALAS ERAN NEGRAS
COMO EL CARBÓN.
¿UN BURRITO CON ALAS? 
LO DIGO YO.
Y TODOS LE LLAMABAN
¡BURRITO SOOOOL!

YO VUELO EN EL BURRITO,
QUE YANDA SOY
UNA NIÑA DE UGANDA
QUE AL COLE VOY
A HACERME UNA CHIQUITA
MAYOR, MAYOR.
PERO NO TENGO LIBROS
QUE ES LO PEOR

Y YO ME LLAMO ZACO,
NACIO ALLÁ EN GABÓN;
AMIGO SOY DE YANDA
Y DEL BURRITO SOL.

SOY SOY ESE BURRITO
QUE TODOS LLAMAN SOL,
QUE VUELO POR LAS NOCHES
CUAL SI FUERA UN AVIÓN.
QUE YO SOY UN BURRITO
CON ALAS DE CARBÓN.
LLEGAS, SÍ, LAS DOCE,
LAS DOCE DE RELOJ,
CON YANDA Y CON ZACO
REDOBLANDO UN TAMBOR,
SALIMOS POR EL MUNDO
BUSCANDO UNA CANCIÓN.

Y YANDA LLEVA UN SACO.

Y ZACO UN ALTAVOZ.

Y YO DOBLO CON FUERZA
EL VIENTO DEL TAMBOR.

RECORREN LAS CIUDADES,
LOS PUEBLOS SIN NACIÓN,
RECOGEN LIBROS VIEJOS
QUE NO TIENEN LECTOR.
CON ELLOS VAN LOS CUENTOS
DEL LOBITO FEROZ,
EL DEL PATITO FEO,
Y DEL SASTRE MATÓN.

EL DE CAPERUCITA,
EL DEL MAGO DE OZ.

SE LLENA NUESTRA ESCUELA
DE LIBROS, Y EL CAJÓN,
DE LÁPICES DE AZÚCAR
QUE PINTA EL CORAZÓN.

NO ME TIRÉIS LOS LIBROS
QUE LOS RECOJO YO.

viernes, 25 de diciembre de 2020

BULÁ, EL VIAJERO

    



     Hace muchos, un gran señor llamado Bulá reconoció en el cielo signos nunca vistos. Anunciaban la llegada del más grande de los reyes que el mundo hubiera conocido. Asombrado por tanto poder, el rico señor decidió salir en su búsqueda con la intención de ponerse al servicio de aquel poderoso rey y así ganar un puesto de importancia en el futuro imperio.

     Juntando todas sus riquezas, preparó una gran caravana y se dirigió hacia el lugar que indicaban sus signos. Pero no contaba aquel poderoso señor con que el camino era largo y duro.

     Muchos de sus sirvientes cayeron enfermos, y él, señor bondadoso, se ocupó de ellos, gastando grandes riquezas en sabios y doctores. Cruzaron también zonas tan secas, que sus habitantes morían de hambre por decenas, y les permitió unirse a su viaje, proporcionándoles vestido y alimento. Encontró grupos de esclavos tan horriblemente maltratados que decidió comprar su libertad, costándole grandes sumas de oro y joyas. Los esclavos, agradecidos, también se unieron a Bulá.

     Tan largo fue el viaje, y tantos los que terminaron formando aquella caravana, que cuando por fin llegaron a su destino, apenas guardaba ya algunas joyas, una pequeñísima parte de las que inicialmente había reservado como regalo para el gran rey Bulá descubrió el último de los signos, una gran estrella brillante tras unas colinas, y se dirigió allí cargando sus últimas riquezas.

     Camino hacia el palacio del gran rey se cruzó con muchos caminantes pero, al contrario de lo que esperaba, pocos eran gente noble y poderosa; la mayoría eran pastores, hortelanos y gente humilde. Viendo sus pies descalzos, y pensando que de poco servirían sus escasas riquezas a un rey tan poderoso, terminó por repartir entre aquellas gentes las últimas joyas que había guardado.


     Definitivamente, sus planes se habían torcido del todo. Ya no podría siquiera pedir un puesto en el nuevo reino. Y pensó en dar media vuelta, pero había pasado por tantas dificultades para llegar hasta allí, que no quiso marcharse sin conocer al nuevo rey del mundo.

     Así, continuó andando, sólo para comprobar que tras una curva el camino terminaba. No había rastro de palacios, soldados o caballos. Tan sólo podía verse, a un lado del camino, un pequeño establo donde una humilde familia trataba de protegerse del frío. Bulá, desanimado por haberse perdido de nuevo, se acercó al establo con la intención de preguntar a aquellas gentes si conocían la ruta hacia el palacio del nuevo rey.

     - Traigo un mensaje para él- explicó mostrando un pergamino -. Me gustaría ponerme a su servicio y tener un puesto importante en su reino.

     Todos sonrieron al oír aquello, especialmente un bebé recién nacido que reposaba en un pesebre. La mujer dijo, extendiendo la mano y tomando el mensaje:

     - Deme el mensaje, yo lo conozco y se lo daré en persona.
 
     Y acto seguido se lo dio al niño, que entre las risas de todos lo aplastó con sus manitas y se lo llevó a la boca, dejándolo inservible.

     Bulá no sonrió ante aquella broma. Destrozado al ver que apenas tenía ya nada de cuanto un día llegó a poseer, cayó al suelo, llorando amargamente. Mientras lloraba, la mano del bebé tocó su pelo. El hombre levantó la cabeza y miró al niño. Estaba tranquilo y sonriente, y era en verdad un bebé tan precioso y alegre, que pronto olvidó sus penas y comenzó a juguetear con él.

     Allí permaneció casi toda la noche el noble señor, acompañando a aquella humilde familia, contándoles las aventuras y peripecias de su viaje, y compartiendo con ellos lo poco que le quedaba. Cuando ya amanecía, se dispuso a marchar, saludando a todos y besando al niño. Este, sonriente como toda la noche, agarró el babeado pergamino y se lo pegó en la cara, haciendo reír a los presentes. Bulá tomó el pergamino y lo guardó como recuerdo de aquella agradable familia.

     Al día siguiente inició el viaje de vuelta a su tierra. Y no fue hasta varios días después cuando, recordando la noche en el establo, encontró el pergamino entre sus ropas y volvió a abrirlo. Las babas del bebé no habían dejado rastro del mensaje original. Pero justo en aquel momento, mientras miraba el vacío papiro, finísimas gotas de agua y de oro llenaron el aire y se fueron posando lentamente en él. Y con lágrimas de felicidad rodando por las mejillas, Bulá pudo leer: "Recibí tu mensaje. Gracias por tu visita y por los regalos que trajiste de tus tierras para todos los amigos míos que fuiste encontrando por el camino. Te aseguro que ya tienes un Gran Puesto en mi Reino. Fdo.: Jesús, Rey de Reyes".