Ooooooh, este título nos suena a baile, a danza, ¡a movimiento!
Es que no hay ningún cumple en el
que no nos llevemos una gran sorpresa. Vaya, ya os hemos adelantado lo que os
vamos a contar. Efectivamente, llega el momento de compartir con vosotros otra
increíble celebración de cumpleaños. ¡La de nuestro amigo Leo! ¡Allá vamos!
Ya se oye nuestro toc-toc favorito. ¿Quién será?
¡La mamá y el papá de Leo; Irene
y Jonatan!
¡Y también viene Noa, su hermanito pequeño!
¡Uy, qué pequeñito y qué tierno es! Con razón Leo nos cuenta cosas tan bonitas sobre él. Es un fantástico hermano mayor.
¡Hola! ¿Cómo estáis?
¡Bienvenidos!
Qué contentos están de pasar este ratito con nosotros. Hemos charlado un poco, pero ha llegado un momento en el que nos hemos quedado muuuuy sorprendidos. Leo se ha levantado para buscar algo en una de las bolsas que traían.
¿Qué es Leo? No podemos aguantar tanta intriga.
¡Una marioneta! ¡Qué chula! ¿Quién
es?
Es un cocodrilo amigo mío que me
ha enseñado un baile súper divertido. ¡Un cocodrilo! ¡Qué susto! ¿No te muerde?
¡Nooooo! Es un amigo fantástico.
¿Queréis conocerlo? Preparad vuestras manitas. Así podréis acariciarlo. Ya
veréis cómo no os da miedo.
Entonces Irene y Leo han hecho magia con nuestras manos y Jonatan y Noa no se han perdido ni un solo detalle, jaja. Ellos sabían que esto iba a funcionar.
¡Tachááán, mirad mirad, ahora somos un montón de cocodrilos! ¡Esto es fantástico!
Uy, uy, Oreo ha comenzado a ladrar. Seguro que se ha asustado y está muerto de miedo. ¡Corre Leo, ayúdalo!
Pues no, Oreo no está asustado. Si
es que es súper listo. Ya conoce a este simpático cocodrilo y le ha propuesto a
Leo que hagamos su baile todos juntos.
¿Qué decís? ¿Estáis dispuestos a mover el cuerpo por todo el espacio?
¡Sí lo estamos! ¡Que empiece la música! ¿Seremos capaces de aprender el baile?
¡Vamos a intentarlo!
¡Lo hemos conseguido!
Y no sólo eso. Ya sabemos que este simpático cocodrilo se llama Dante y para que sea nuestro amigo, le hemos enseñado una canción que nosotros conocemos. Ha aprendido a moverse mucho mejor por todo el espacio. Mirad qué marcha tienen todos estos animales juntos.
¡Sois fantásticos! Pero estaréis ya cansados de tanto bailar ¿no? No os preocupéis. Os vamos a acostar en unas camitas para que podáis descansar un ratito. ¿Qué os parece si los guardamos en las bandejas de nuestros trabajos? Ahí podrán estar tumbados y relajados. Quizás hasta se duerman un ratito, jiji.
Sssssss, Oreo ha empezado a ladrar muy bajito. ¿Qué te pasa Oreo?
Dice que mientras duermen,
podíamos hacer magia de la que nosotros sabemos hacer para hacerles un regalo.
Así les daremos las gracias por enseñarnos esta danza tan chula.
¿Queréis? ¡Síííí! ¡Estamos listos!
Lo que no sabíamos es que la
magia no la íbamos a hacer nosotros. Han sido ellos. Es que están muy felices
por haber hecho tantos amigos nuevos.
Mientras los guardábamos, han dejado encima de nuestra mesa un folio con unas rayitas verdes oscuras que parecen un triángulo. Aunque les falto un lado. Al final son como un pico de un gallina. ¡Qué raro!
Hemos empezado a hacer unas
montañitas encima de las rayas. Después un puente arriba y una sonrisa debajo.
Y, de repente, han salido unas notas musicales de dentro. ¡Andaaa! Si es Dante
cantando y bailando. ¡Qué sorpresa! Sin darnos cuenta hemos hecho un dibujo
como una foto de cocodrilo.
Pues a este amigo no lo vamos a olvidar nunca. Incluso hemos escrito su nombre y todo.
Esto sí que es magia de la buena. Oye, ¿por qué no le damos un aplauso especial? Con una canción. Seguro que le encanta.
Venga, ¡a bailar!
¡Qué divertido! Ya os dejamos descansar otro ratito, pero esta vez, con una sábana muy bonita. Es la sábana de los abrazos.
Estamos agotados y hambrientos.
Bueno, más que hambre tenemos hambre y sed. Por cierto, ¿qué le gustará comer a
Dante? Ah, ya; los cocodrilos son carnívoros.
Pues dice Leo que no, que a este cocodrilo le gustan las comidas fresquitas, saludables y con muchas vitaminas. Las ideales en estos días de calor.
Como este desayuno. Alaaaa, qué
vasos más grandes llenos de fruta. Mmmmm, estamos deseando probarla.
Vamos a brindar por Leo: Chin, chin…. Pinchad y… ¡directa a nuestras barrigas!
¡Qué colores más bonitos tiene esta fruta! Iguales que los de nuestra tarta de cumpleaños. ¡Leo, ha llegado tu momento especial de cumple! ¡Vente que vamos a cantarte la canción!
Y ahora, a soplar las velas para pedir tu deseo.
¡Bien hecho! ¡Eres un campeonísimo!
Llega el momento de la despedida. Este aplauso va para vosotros.
Gracias Irene, gracias Jonatan,
gracias Noa, gracias Leo por regalarnos este cumple tan musical y divertido. Y,
sobre todo, por recordarnos que el mejor baile es el que se hace con los
amigos.
Antes de irnos a casa, Leo nos ha dicho que este simpático cocodrilo era un regalito para poder llevárnoslo y seguir jugando con él. Nos lo ha repartido con mucho cuidado para que no se despertaran.
Así que hoy te gritamos con voz
bajita.
¡¡¡MUCHÍSIMAS FELICIDADES LEO!!!
























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