Y esta aventura la hemos vivido en… ¡otra fantástica celebración de cumpleaños; el de nuestra amiga Sofía!
Empezó como todas, pero desde el principio nos dimos cuenta de que había algo distinto. Mirad la cara de pillina que tiene nuestra compi, jaja.
Llamaron a la puerta y Sofía nos dijo que necesitaba salir un momento al pasillo. Se levantó y se fue de la clase.
Oh, oh… ¿qué pasará? Entonces volvieron a llamar: toc-toc… y nosotros gritamos…
Menuda sorpresa; ¡han llegado unos piratas!
Eran Sofía, su mamá y su papá (Rafi y Óscar). Nos contaron que formaban parte de la tripulación de un barco lleno de piratas llamado Caimán Negro y querían contarnos una historia que vivieron. Fue tan bonita que, incluso, está escrita en un cuento. Este cuento se llama "Daniela Pirata"
No podemos esperar más. ¡Por favor, que comience ya!
El Caimán Negro era un barco que surcaba los mares en busca de tesoros. Su capitán era el temible pirata Orejacortada. Todos los barcos daban la vuelta cuando se lo encontraban porque le tenían muchísimo miedo. Pero había una niña que siempre lo buscaba porque quería ser pirata.
Lo buscó con mucha insistencia y,
finalmente, lo encontró. Pero cuando les contó a los piratas su deseo, todos se
rieron de ella.
¡Niña, tu no puedes ser pirata!
Tendrías que pasar un montón de pruebas y demostrar que puedes serlo.
-¿Cuáles son esas pruebas? Las
haré.
Entonces, el capitán le dijo:
La 1ª es saber pescar.
La superó y trajo al barco una
red enorme llena de peces.
La 2ª es demostrar que tienes la fortaleza de un roble. ¿Serás así de fuerte?
Vaya que si lo era. Levantó un
arcón grandísimo lleno de cosas y fue capaz de hacer 100 sentadillas
sujetándolo.
La 3ª es correr a la velocidad del trueno. Entonces, el capitán Orejacortada le preguntó:
No sólo corrió rapidísimo, sino que les robó algunos objetos a los piratas y no se dieron ni cuenta.
La 4ª es ser sigilosa y silenciosa como las serpientes.
¡Madre mía! Hizo tan poquísimo ruido
y fue tan despacito que logró cortarle un mechón de pelo a un oso que dormía
plácidamente en su cueva.
La 5ª era demostrar que era muy valiente y que no tenía miedo a nada.
Y lo demostró. Consiguió coger
una llave que llevaba años perdida en la fosa de los cocodrilos.
La 6ª prueba era demostrar que sabía preparar una buena sopa.
Utilizó los ingredientes más
asquerosos de los 7 mares y les hizo una sopa maravillosamente repugnante; como
les gusta a los piratas.
Y la 7ª y última prueba era demostrar que sabía leer mapas para encontrar tesoros perdidos.
Logró encontrar uno que los piratas llevaban meses buscándolo. Era un gran tesoro.
¡Los piratas la vitoreaban con mucha alegría!
Pero el capitán Orejacortada se enfadó y dijo… ¡No, no puede ser pirata!
Pero… ¿por qué? Preguntaron todos
los piratas.
Porque es una niña -dijo
Orejacortada. Una niña no puede ser un pirata. Tiene que irse.
Pero la tripulación no estaba de
acuerdo. Había superado todas las pruebas y merecía ser un gran pirata; lo
había demostrado.
Entonces todos se pusieron de acuerdo y le dijeron al capitán.
Y, además, te vamos a echar a ti.
Un gran capitán, también debe ser justo. Y esto es una injusticia. ¡Las niñas
también pueden ser piratas!
Así lo hicieron y, desde entonces, tienen una preciosa pirata-capitana que surca los mares a bordo de su barco, haciendo la vida de todos los piratas mucho más feliz.
¡Qué final más bonito!
¿A quién le gustaría ser un gran capitán de barco como Daniela?
Pues sólo tenemos que recordar qué nos hace falta. ¿Os acordáis?
¡Sííííí! Y estamos seguros de que nosotros también somos capaces de superar estas pruebas. ¿Sabéis por qué? Porque hemos aprendido que…
¡¡¡EL TESORO SON LOS AMIGOS!!!
Parece que Oreo también piensa lo
mismo. ¡Ha comenzado a ladrar! Mirad que guapo está. Él también parece un
pirata y tiene un tesoro escondido. Seguro que es para nosotros.
¡Corre Sofía, a ver qué te dice!
¡Alaaa, menudo tesoro!
Ya podemos comenzar a convertirnos en ¡auténticos piratas!
Oreo y esta fantástica tripulación de piratas nos han preparado un reto chulísimo para superar todas las pruebas. Con nuestras manos vamos a disfrutar de una actividad sensorial gracias a unas bandejas que representan el lugar por donde navega el barco que capitanea Daniela. Bueno nuestra Sofía pirata, jaja.
Hay arena fina, un mar muy
especial, palmeras, animales marinos… En ellas tenemos que buscar nuestras
llaves de la pesca, la fortaleza, la velocidad, el sigilo, el silencio, la
valentía, la inteligencia para leer mapas… y, sobre todo, la justicia para
hacerle entender a todo el mundo que todos somos diferentes, pero igual de
valiosos.
¡Menudas llaves! ¡Seguro que abren los mejores tesoros del mundo mundial!
¡Piratas… al abordaje de la búsqueda de estas llaves. Jarrrr!
¡Lo hemos conseguido! ¡Ya tenemos
todas las llaves! ¡Somos unos auténticos piratas!
Cada uno con nuestras cualidades.
Somos únicos e irrepetibles, pero somos la bomba en equipo. Ya somos Sofía
pirata, Sergio pirata, Jesús pirata…. Espera, espera… podíamos plasmar este
nombre en un recuerdo.
¿Os gustaría hacer una foto
vuestra con lo que hemos usado para buscar la llave y encontrar el tesoro?
¿Con las manos? ¿Cómo vamos a
hacer una foto nuestra de pirata con las manos?
¡Yo sé hacerlo! -nos ha dicho la
pirata Rafi. Sólo necesitamos una cartulina y un poquito de pintura.
¡Enséñanos, por fi!
Bueno, la verdad es que aquí no
vemos ningún pirata, pero seguro que con un poquito de magia saldrá.
Después de Sofía pirata, lo ha hecho Sergio pirata que es el primero de la lista.
Y después todos y cada uno de
nosotros.
Con todas estas emociones se nos
ha abierto un poco el apetito, igual que a los piratas del barco. Pero a
nosotros no nos gustaría comernos esa sopa tan repugnante que les gusta a
ellos. ¿Podremos disfrutar de un desayuno rico y saludable?
¡Pues claro que sí! Hay un auténtico tesoro para disfrutar con nuestro sentido del gusto.
Un brindis por nuestra pirata cumpleañera y… ¡a comerrrr!
Sofía, ¿preparada para tu momento especial? ¡Afinen gargantas piratas!
Una última prueba Sofía pirata: ¿Serás capaz de soplar muy muy fuerte las velas de la tarta para que se cumpla tu deseo?
Menudo viento de soplido. Claro,
esta pirata tiene la fuerza de un roble.
Con el sonido del soplo de Sofía,
hicimos un ratito de relajación para descansar de tantas emociones, pero no
creáis que todo fue tranquilidad. Mientras teníamos los ojitos cerrados, el
pirata Orejacortada hizo otra de las suyas. Estaba súper rabioso porque
habíamos logrado convertirnos en unos magníficos piratas. Ya veréis.
Oreo volvió a ladrar y le dijo a la seño que cogiera el cuento de Daniela pirata. Justo por la página en la que él decía que no a Daniela había una señal. La seño abrió el libro por ahí y, se oyó la voz de este capitán tan gruñón. No se conformaba con lo que habíamos logrado y nos puso un nuevo reto. Mirad qué caja llena de cosas nos había preparado.
¿A que no sois capaces de convertir una hoja en una bolsa? ¿Que no? ¡Ya verás!
¡Conseguido! Después nos fue
retando a meter dentro varios objetos que nos fue repartiendo Sofía.
Una pajita con forma de espiral igual que los remolinos con los que se encontraba cuando navegaba,
plantillas para hacer dibujos sobre los piratas,
y nuestra llave mágica para abrir el mejor de los tesoros.
Comenzó a reírse porque decía que en cuanto moviéramos la bolsa se nos caería todo y lo perderíamos. Pero unas pegatinas chulísimas arreglaron este problema. Todo ha quedado bien guardado.
Se dio cuenta de lo maravillosos
que somos y entonces… ¿sabéis qué le paso?
Se puso un poquito triste y
comenzó a lloriquear. Estaba comprobando que éramos un auténtico equipazo, que
nos queremos un montón y que por eso somos capaces de hacer todo lo que nos
propongamos.
Así que nos preguntó si podía ser
nuestro amigo, si nosotros lo perdonábamos y también queríamos ser amigos
suyos. ¡Por supuesto que sí!
¡Qué contento se puso! Nos pidió
que cerráramos los ojos, que tenía una sorpresa para nosotros y que se la había
dejado a Oreo. La seño corrió a buscarlo, cogió algo en sus manos y, con ayuda
de nuestros polvillos mágicos, sopló.
Era una lluvia de confeti chulísimo, con forma de ojitos.
Nos lo regalaba para que
pudiéramos terminar el recuerdo de pirata que habíamos comenzado.
La seño les dio el toque final cuando habíamos pegado todos los ojitos.
Ahora sí que aparecieron unos
auténticos piratas que nunca olvidaremos.
Como tampoco podremos olvidar el auténtico regalo que nos hizo nuestro nuevo amigo el pirata Orejacortada. Un precioso tesoro que podíamos abrir con nuestra llave mágica.
Sofía fue la encargada de regalarnos los auténticos polvos mágicos que encontró en el fondo marino cuando estuvo a bordo del Caimán Negro para poder abrirlo.
Ahora sí que somos unos auténticos piratas.
Y lo más importante de todo. Hemos conseguido hacer realidad nuestro sueño. ¡Bravo piratas!
Gracias Sofía, gracias Rafi, gracias Óscar por regalarnos este cumpleaños tan aventurero y por enseñarnos cuál es el mejor de los tesoros. Nunca olvidaremos que…
"Quien encuentra un amigo,
encuentra un…¡TESORO!"
Con esta alegría inmensa sólo nos
queda gritar muy muy fuerte…
¡¡¡MUCHÍSIMAS FELICIDADES SOFÍA!!!















































No hay comentarios:
Publicar un comentario