Uy, ¡qué pregunta! ¿Habrá algún trabajo, truco de magia o experimento que nos lo diga?
No os preocupéis porque hoy
tenemos una nueva celebración de cumpleaños y seguro que lo averiguamos. Estamos
preparados para celebrar el cumple de nuestro amigo Iyad.
¡Qué nervios! ¡Parece que están llamando a la puerta! ¡Adelante!
Síííí… ¡Ha venido Meriam, su mamá! ¡Bienvenida!
Rápidamente le hemos hecho esta
pregunta. ¿Podrá ayudarnos? ¿En qué trabajará? ¿Será maga?
Se ha puesto muy contenta y dice
que sí, que va a contarnos cómo es su profesión y que cree que podremos
resolver este reto.
Está un poquito nerviosa porque
no domina nuestro idioma, pero nosotros le vamos a ayudar. Ella es de Marruecos
y allí se comunican en árabe.
Tú tranquila y habla desde el
corazón; eso nunca falla.
Meriam trabaja en una tienda de
ropa. Claro, por eso va tan guapa. Lo que más nos ha gustado es su pañuelo. Poquito
a poquito se ha ido sintiendo más tranquila y agustito a nuestro lado e,
incluso, nos ha dicho cómo llaman ellos a esta prenda de vestir tan bonita.
Se parece a cuando nosotros decimos "Chal", pero se pronuncia con "s" y las mujeres siempre lo llevan en la cabeza. Para que no lo olvidásemos, Iyad ha ido a la cocinita y ha cogido el salero.
Este pañuelo tan bonito se dice
"shal". Anda, si siempre nos acordamos de la sal que le echamos a la
comida, nunca lo olvidaremos. Vaya, vaya… ¡parece que ya están empezando los
truquillos de magia!
La mamá de Iyad nos ha contado
que en su tienda pasan cosas muy bonitas. La gente se pone muy contenta cuando
compran ropa y se ven muy guapos y, sobre todo, lo que más les gusta es cuando
hablan con las personas y usan palabras mágicas como… "Por favor",
"gracias", "¿puede enseñarme este vestido en otro color?"…
Así, cuando llevan un ratito
hablando, parece que se han hecho amigos de verdad y salen unas emociones muy
bonitas. Además, se van ayudando porque poco a poco, la familia de Iyad va
aprendiendo nuestro idioma y se comunica mejor con todo el mundo.
Y cuando llegan a casa, sale la
segunda parte de la magia de las profesiones. En casa también hay mucho
trabajo: limpieza, orden… Todos colaboran y, para celebrarlo, preparan una
comida muy rica en forma de premio.
La verdad es que el trabajo en
familia es el más bonito y el que nunca se pierde porque no tiene un contrato
que empiece y termine. Siempre nos acompaña y es más mágico si lo hacemos entre
todos.
Hoy, Meriam nos ha traído un poquito de esa comida mágica. Ha querido compartir con nosotros comida típica de su país. Bueno, también ha traído muchos alimentos que conocemos.
Pero los especiales de hoy son mortadela y galletas de Marruecos. La mortadela está hecha con carne de cabra y de pollo y las galletas llevan unos ingredientes que huelen como cuando damos un paseo por un campo lleno de flores. Ummm, ¡huelen súper bien!
Iyad y ella han preparado todo lo necesario y en un plis, plas, nuestras mesas estaban vestidas para esta celebración de cumple.
Después, hemos escrito entre
todos cómo se llaman estos alimentos. Con voz suave y una sonrisa, Meriam ha
ido diciendo las letras que debíamos escribir. Ha sido una valiente porque el
árabe se escribe con unos trazos muy bonitos, pero no se parece en nada a
nuestras letras. Ella ya sabe deletrear muy bien las de nuestro abecedario.
Después hemos puesto tildes para saber las partes fuertes de las palabras y las hemos repasado con Iyad. Hasta se ha puesto la mochila para que fuera una lección especial del cole.
Ahora sí, llega el momento de saborear estas dos comidas protagonistas.
Pero antes, ¡un brindis por nuestro cumpleañero! ¡Por Iyad!
¡A desayunaaaar!
¡Nos han encantado!
¡Estamos listos para el momento especial de nuestro amigo! Es hora de cantar y de que sople las velas para pedir un deseo.
Como veis, Iyad ha tenido dos
tartas. Es que hoy se han juntado dos países en este cumple. Y sin darnos
cuenta, ha salido la magia con la que le hemos ayudado a Meriam al principio. ¿Recordáis
que le dijimos que hablara con el corazón? Hoy hemos comprobado que cuando sale
el lenguaje del cariño, el del corazón, no importa el idioma en el que se hable
porque, realmente, brilla la magia de la amistad. No es truco ni experimento,
es lo mágico, lo de verdad.
Y para celebrar que ya sabemos la respuesta que buscábamos, todos los compis que han querido, se han comido un trocito de tarta en la que estaba la vela que ha soplado Iyad.
Como las mesas se han quedado un poquito sucias, hemos puesto en práctica ese trabajo en equipo que hacemos en casa y le hemos enseñado a Meriam lo bien que hacemos ya nuestro famoso "dale que te pego".
Hemos despedido a la mamá de Iyad con un fuerte aplauso y le hemos agradecido todo lo que nos ha preparado y el esfuerzo que ha hecho para comunicarse con nosotros.
La verdad es que nos hemos
entendido fenomenal.
Gracias Meriam, gracias Iyad, por
regalarnos este cumple en el que hemos comprobado que el lenguaje del corazón
no tiene fronteras.
Y, para que no olvidemos este momento tan dulce, Iyad nos ha repartido un regalito que saborearemos cuando lleguemos a casa.
También jugaremos que con lo que
no se come, jaja.
¡¡¡ MUCHÍSIMAS FELICIDADES IYAD !!!















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