¿Recordáis a Curtis? Vino a visitarnos el día que celebramos el cumple de nuestro amigo Miguel. Es un simpático castor. Cada día vamos descubriendo algo sobre él. Lo que no sabíamos es que era un gran amante de los libros.
Por cierto, hoy también es el Día
del Libro y hemos tenido en el cole una sorpresa increíble para celebrarlo.
Curtis nos ha traído un regalo chulísimo: una colección de cuentos para que lo conozcamos aún mejor.
No nos hemos podido resistir y ya
hemos leído el primero, jaja.
Mientras lo leíamos, Curtis ha
estado preparando la sorpresa de la que os hemos hablado antes.
Sin darnos cuenta, lo hemos visto con un montón de pegatinas.
Sin poder resistir la tentación, hemos salido corriendo para verlas. Después, al volver con nuestro cuento, no
nos acordábamos por dónde nos habíamos quedado. Nos ha dado un poquito de pena
porque el cuento estaba muuuuy interesante. Pero… tendremos que volver a
empezar a leerlo de nuevo por el principio.
Entonces, Curtis nos ha dicho que
hay una solución para poder señalar justo el momento y la página en la que habíamos
parado nuestra lectura. Se llama MARCAPÁGINAS. ¿Vosotros lo sabíais? Es una
palabra rara ¿verdad? Pero es chula.
Nuestro castor simpático ha
tenido una idea. ¿Y si hacemos nuestro primer marcapáginas para usarlo con
todos los cuentos que nos leamos? Sería genial.
Pues dicho y hecho. En un abrir y cerrar de ojos, Curtis ya nos había preparado uno. Así que… ¡a ponerle nuestro toque personal con un poquito de color!
Justo cuando hemos terminado de
colorearlo, Curtis nos ha preguntado: ¿Os han gustado las pegatinas?
¡Anda, que no os hemos contado de
lo que eran! ¡Qué cabeza!
En las pegatinas de Curtis había
un montón de caritas de él: unas alegres, otras tristes, otras en las que
estaba enfadado, otras en las que estaba sorprendido…
Resulta que son infiniiiitas
emociones que él siente cada vez que lee un libro. Dice que se emociona
muchísimo con las historias tan bonitas que hay dentro y que pone todas esas
caras cuando las lee o las escucha si alguien se las cuenta.
Estamos pensando una cosa: Ya que
este separador que estamos haciendo es para usarlo con los libros, podríamos
pegarle estas pegatinas. Seguro que nosotros también sentiremos todas esas
cosas cuando leamos los cuentos.
Madre mía, va a ser un marcapáginas súper especial. ¡A pegar pegatinas!
Mirad, qué bonito se ha quedado.
Aunque, cuando lo vean, quizás no
entiendan el mensaje de las pegatinas.
Entonces, la seño ha tenido una gran idea: lo podemos poner por detrás. Si queréis yo os lo escribo y vosotros le ponéis vuestro toque de genios. ¿Queréis que lo hagamos? ¿Sí? Pues… entonces dadme un OK y comenzamos.
¡Manos a la obra!
Y este es el resultado final.
¡Curtis, mira qué bonitos! ¡Y la seño nos los ha plastificado para que no se estropeen!
Esto sí que ha sido un bonito regalo del Día del Libro.
Sin darnos cuenta, hemos hecho
una magia increíble. Porque desde ahora, nos vamos a convertir en los mejores
amigos de los libros.
¿Qué pasa? Oreo ha comenzado a
ladrar.
Dice que todos los cuentos y todos los libros se han puesto muy muy contentos y que quieren darnos un abrazo. Nos ha enseñado un dibujo de cómo están. ¡Qué carita de felicidad tiene este libro! Sólo le falta que lo abracemos con todos los colores de las emociones. ¡Ahí van todos nuestros abrazos de amistad!
Qué día más chulo hemos celebrado. Ojalá vosotros también hayáis tenido un día tan especial como el nuestro. Desde aquí y súper emocionados, os deseamos…














No hay comentarios:
Publicar un comentario