martes, 31 de marzo de 2026

CUMPLEAÑOS CON SABOR A TRADICIÓN

 Qué bonito es vivir las tradiciones que marcan nuestra historia, sobre todo, cuando se trata de recordar los cuentos tradicionales que nos han contado desde siempre. Son los que nos regalan las mejores enseñanzas y consejos para crecer llenos de valores.

A ver si averiguáis cuál de estos cuentos hemos tenido la suerte de escuchar en el cumple de nuestro amigo Gonzalo.

¡Seguro que sí!, pero empecemos por el principio.

Ya es tradición, que cuando llega un cumpleaños la puerta de nuestra clase tenga un sonido especial cuando llaman. Estamos deseando escucharla para gritar muy muy fuerte… ¡Adelateeeee!

Entonces es cuando entran las personas que más queremos con una sonrisa de oreja a oreja.

Aquí están Rodrigo, Rocío y la pequeña Candela. ¡Bienvenidos!

Ya sabemos que dentro de todas esas bolsas que traen, habrá un cuento chulísimo y estamos deseando escucharlo.

Ponemos nuestros polvillos mágicos en acción. A Candela le han encantado, jaja (es la primera vez que los ve) y todos juntos disfrutamos de una historia mágica cargada de mensajes bonitos. Y con los mejores narradores. ¿Qué más se puede pedir?

Vivimos emociones, nervios, risas, suspense… y al final, esa parte feliz con la que termina el cuento que hace que aplaudamos con todas nuestras fuerzas.

Pero, justo cuando creemos que ya se ha terminado, oímos unos ladridos que… ¡Es Oreo! ¡Seguro que la magia continúa! ¿Qué pasa amigo perrito?

A Gonzalo y a Candela les ha dicho que miraran debajo de su barriguita. ¡Hay una sorpresa! ¿Qué habrá en esos folios?

¡Es la protagonista de este precioso cuento; Caperucita Roja! ¡Y hay una para cada uno de nosotros!

¡Queremos colorearla! ¿No podemos Oreo? ¿Por qué?

Dice que antes tenemos que superar un reto: Escribir su nombre por detrás para que pueda hacerse nuestra amiga. ¡Sin problema Oreo! Ya verás qué bonito lo hacemos.

¿Ahora podemos? ¡Síííííí! Seguro que va a estar guapísima. Sabemos muy bien qué color le gusta más. ¿Preparados? Con cuidadito, ilusión y cariño, como nos dice siempre la seño.

Aquí está el resultado final. Esto hay que celebrarlo con un buen desayuno. ¿Quién quiere desayunar?

¡Yooooo! No falta nadie y es que con tantas emociones se nos abre el apetito. Estamos deseando hincarle el diente a estos alimentos tan deliciosos que nos han traído. Anda, como hizo el lobo con la abuelita. Pero nuestros bocados serán de los buenos de verdad. No de los que hacen daño, sino de los que nos ayudan a crecer sanos y fuertes.

Primero, nuestro tradicional brindis por nuestro amigo cumpleañero. ¡Por Gonzalo!

Y ahora… ¡A desayunar! Y a nuestro tradicional “dale que te pego” para dejar nuestras mesas relucientes. Hay que ayudar en casa y en el cole con las tareas, como le dijo a Caperucita Roja su mamá.

Así, sin darnos cuenta, llegamos al momento más especial para Gonzalo, el momento en el que le cantamos…

Y en el que pide un deseo y sopla las velas fuerte fuerte para que se cumpla. ¿Qué pedirá?

Seguro que ha pedido algo para él y su hermanita Candela. No sabéis cuánto la quiere. Incluso le ha puesto el gorro de cumpleaños para sacarle una gran sonrisa.

Su mami y su papi estaban súper orgullosos de él. Y nosotros también.

Por eso os vamos a dar un fortísimo aplauso para agradeceros esta celebración tan bonita.

Gracias Rocío, gracias Rodrigo, gracias Candela y gracias Gonzalo por este cumple lleno de momentos tradicionales tan geniales. Siempre lo recordaremos.

Antes de irnos a casa, Gonzalo nos ha repartido un regalo que han preparado con mucha ilusión.

Y ya para terminar, como también es tradición, sólo nos queda gritar muy muy fuerte…

¡¡¡MUCHÍSIMAS FELICIDADES GONZALO!!!

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