lunes, 30 de septiembre de 2019

CANTAMOS....EL PATIO DE MI CASA





El patio de mi casa es particular;
cuando llueve y se moja
como los demás.

Agáchate.
Y vuélvete a agachar,
que los agachaditos
nos saben bailar.

H,I,J,K,L,M,N,A
que si tú no me quieres,
otro amante me querrá.

Chocolate,....molinillo.
corre, corre,...que te pillo

¡A estirar, a estirar,
que el demonio va a pasar!
UUUUUUUUUU

lunes, 23 de septiembre de 2019

CANTAMOS....AL CORRO DE LA PATATA

 

Al corro de la patata,
comeremos ensalada,
lo que comen los señores,
naranjitas y limones.
Achupé, achupé,
sentadita me quedé.

sábado, 21 de septiembre de 2019

CANTAMOS... EN OTOÑO



Que llueva, que llueva,
la Virgen de la Cueva,
los pajaritos cantan
y las nubes se levantan
¡Que sí!
¡Que no!
Que caiga un chaparrón,
con azúcar y turrón,
que rompa los cristales de la estación,
y los míos no.



lunes, 9 de septiembre de 2019

HABLAR DE EDUCACIÓN ES HABLAR DE ESPERANZA

EDUCAR  es una palabra  que posee la magia, el colorido y el brillo de algo que forma parte de nuestra condición humana. Cuando uno la pronuncia, le invaden dos tipos de sensaciones: aquellas que guardan relación con el respetro de entrar en un recinto sagrado -en nuestro caso, un niño- y otras, más unidas a todo lo que significa generosidad, entrega, dedicación.

Conducir, nutrir, alimentar, hacer crecer son términos que expresan el significado profundo de esta palabra y su larga historia. Detrás de la palabra educación siempre hay entrega y generosidad. Detrás de la palabra educación  siempre hay un maestro, una mujer o un hombre, al que se unen los recuerdos de nuestra infancia.

Recordamos a estos maestros como personas que nos comprendían, que se entregaban con entusiasmo, que eran pacientes y bondadosas. No recordamos tanto lo que aprendíamos como la forma de aprenderlo. Y lo que ha dejado en nosotros una huella más profunda es que nos consideraban y nos trataban como personas, que nos quería tal como éramos.

Hablar de educación es hablar más de semillas que de frutos, más de siembras que de cosechas; es trazar un rumbo y ponerse en camino. Acogemos en la Escuala Infantil a un niño y, durante una serie de años, lo acompañamos en su crecimiento integral; lo conducimos y lo nutrimos. Se produce, por tanto, el encuentro de un proyecto de vida y de un proyecto educativo. Encuentro que una maestra ya jubilada con arrugas, en cuyas arrugas ya no cabe todo el recuerdo amoroso y tierno de los miles de niños que han pasado por sus manos, expresa de la siguiente manera: Cuando las piedras del arroyo van puliendo con su propio roce, ¿cuál pule a cuál?  ¿Solamente la grande a la pequeña?.