lunes, 2 de marzo de 2026

CUMPLEAÑOS EN EL MEJOR PAÍS DEL MUNDO MUNDIAL

¿Sabéis dónde está ese país? Nosotros lo hemos averiguado hoy. Hemos celebrado el cumpleaños de nuestro amigo Jaime y él, con su mamá y su papá nos lo han explicado muy requetebién.

     Sobre las 10 de la mañana, llamaron a la puerta. Jaime se levantó de la asamblea corriendo… ¿Qué pasa? Él ya sabía que llegaba una sorpresa: su mamá y su papá.

Primero llegó Tania y, un ratito después, Juanfra. ¿Cómo será la celebración de hoy?

Como os hemos dicho, el papá de Jaime, llegó unos minutitos después, pero no os creáis que se nos hicieron largos… Tania y Jaime, aprovecharon para contarnos cómo se preparaban ellos para escuchar… ¡un cuentoooo! ¡Nos encantan!

Esta vez, lo hemos hecho todos juntos.


Y mientras hacíamos este truquillo para relajarnos y poder escuchar fenomenal el cuento que nos habían traído, llegó Juanfra.

¡Ya estamos todos! ¡Que empiece el cuento!

Tania lo sacó de una bolsa. Además, sacó una caja misteriosa y le echamos nuestros polvillos mágicos para que saliera la magia.

Volvimos a echar polvillos y, de repente, apareció un personaje en un teatro precioso. Era EL PRINCIPITO. Ay, ay, ay… ahora sí que viene la historia de sus aventuras.

Resulta que en el país donde vivía, nació una preciosa rosa roja que él cuidaba súper bien. Incluso, cuando hacía mucho frío, la tapaba con una casita de cristal.

Pero, a pesar de todos los mimos que le hacía, la rosa nunca estaba feliz y el Principito se puso muy triste.

Entonces, decidió viajar a otros planetas para intentar estar más contento y vivir mejor.

Justo en este momento, Tania abrió la caja que había traído. Dentro de ella, había un montón de planetas preciosos y nosotros fuimos ayudando al Principito para que pudiera ir a visitarlos todos.

Pero aquí tampoco encontró la solución que buscaba porque en estos planetas vivía gente muy rara.

En uno había un rey al que le gustaba mucho mandar. En otro, había otro señor que sólo quería trabajar y no tenía tiempo para hablar con nadie. En otro, había un señor que sólo se preocupaba por él y decía que era el más guapo, el más listo… En otro, había un sereno que sólo se encargaba de encender y apagar una farola… Puff, cada planeta que visitaba era peor que el anterior y no entendía nada de lo que pensaban y hacían esas personas.

Hasta que, por fin, llegó al planeta Tierra y allí conoció a un zorro muy muy sabio.

Por favor, por favor, que este zorrito encuentre la solución para nuestro amigo el Principito.

Este momento nos encantó, porque Tania nos dijo que este deseo se nos iba a cumplir.

El zorro le dijo que el mejor planeta era en el que nosotros queremos vivir con nuestros amigos. Sólo necesitamos escucharnos, respetarnos y querernos muuuuuuucho.

Entonces… ¿cuál creéis vosotros que elegió el Principito?

Síííí, eligió volver al suyo. Echaba de menos a su amiga la rosa y cuando llegó le contó todo lo que había aprendido. Desde entonces vivieron muy muy felices.

¡Qué final más bonito! Nosotros queremos ser como esos dos grandes amigos. Realmente, el mejor planeta del mundo mundial es éste en el que vivimos, junto a todos nuestros amigos y nuestras familias.

¡Viva! ¿Tiramos un cohete como cuando hay algo muy importante que queremos celebrar porque nos pone muy contentos?

Pero ya sabéis, para que seamos felices tenemos que escucharnos, respetarnos y querernos mucho. Será como un jardín enorme lleno de rosas rojas precioooosas. O lleno de muchísimos colores. ¡Como los del desayuno que nos han preparado Jaime, Tania y Juanfra!

Buenooooo, Oreo se ha puesto a ladrar.

Dice que aún no podemos desayunar, que el Principito nos ha dejado una misión que tenemos que resolver antes del desayuno.

Nos ha traído unos puzzles para ver si somos capaces de hacerlos. ¡Seguro que sí, Principito! ¡Manos a la obra!

¡Conseguido! Ahora sí… ¡a degustar este saludable, casero y riquísimo desayuno lleno de color!

No se nos olvida nuestro brindis por nuestro cumpleañero y después… mmmmm a desayunar.

Ya que hemos repuesto muchas fuerzas y nos hemos cargado de energía, llega el momento de cantarle a nuestro amigo Jaime y de que sople las velas.

Madre mía, qué fuerte ha soplado. Seguro que se cumplen todos sus deseos.

Toca despedirnos de Tania y Juanfra. Muchas gracias a los dos y también a Jaime. Este aplauso va por vosotros.

Prometemos hacer todo lo posible para seguir siendo felices en nuestro cole, en nuestra casa, en la calle y en todos lo rincones de nuestro bonito planeta.

Como lo felices que nos ha hecho Jaime cuando nos ha repartido el regalo que nos ha preparado. Lo disfrutaremos muchísimo en casita.

Ya sólo nos queda despedirnos gritando muy muy fuerte…

¡¡¡MUCHÍSIMAS FELICIDADES JAIME!!!